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(AP Photo/Chris Pizzello)

Chris Martin es un bobo cursi y eso, en parte, es por lo que amo tanto a Coldplay. Desde el principio, Martin ha sido casi deliberadamente no cool, prefiriendo proyectarle al mundo esta imagen sincera y anonadada, aún teniendo uno de los oídos más sensibles a la melodía de cualquier compositor de este siglo. Sin embargo, aún el más grande fan de Coldplay admitiría que escribir letras no es el punto más fuerte de Martin. No le digas esto a JAY-Z.

En este momento no es ningún secreto que JAY-Z y Martin son buenos amigos, pero el primero está dispuesto a llevar su admiración por el segundo a la estratósfera. En una entrevista reciente con Guilty Pleasures del Metro, JAY-Z dijo que el genio de Martin es comparable con el de William Shakespeare:

‘He estado en la industria el tiempo suficiente como para poder distinguir cuando estoy en la presencia de un genio... y Chris Martin es justo eso.

‘En los años venideros el Reino Unido va a voltear a verlo como un Shakespeare de los tiempos modernos’, dijo el artista. ‘Es un increíble artista de grabación, un increíble letrista, pero donde realmente brilla es en sus presentaciones en vivo. Si alguna vez tienes la oportunidad de ver a Coldplay en vivo, hazlo, no te vas arrepentir’, dijo.

Su dupla creativa data de Kingdom Come de 2006, cuando Martin participó en "Beach Chair". Siguieron con "Lost+" en el excelente acompañamiento de Coldplay para Viva La Vida, el EP Prospekt's March de 2008. Pero tal vez mi momento favorito Coldplay-Carter fue cuando Beyoncé y JAY-Z se dieron serenata al ritmo de una de nuestras canciones de amor más grandes en el documental para HBO Life Is But a Dream. Te invitamos a recordar ese momento del mundo pre-Lemonade abajo.

Coldplay y su amor por México

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