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Foto: Ramon Espinosa

Cualquiera de nosotros querría tener la vitalidad de los Stones, al menos para un sábado por la noche. Pero también es cierto que el tiempo ha pasado y el hecho de que sus cuatro integrantes rebasen los setenta años los ha vuelto más precavidos, en especial durante los periodos previos a sus giras mundiales.

En uno de los exámenes médicos de rutina antes de salir de tour este año, Ron Wood fue diagnosticado con cáncer de pulmón. Después de ser operado en mayo pasado –en una cirugía en la que le extirparon parte del órgano–, los doctores le confirmaron que el cáncer no se había extendido a otras partes del cuerpo.

La noticia fue dada a conocer la semana pasada (5 de agosto) en una entrevista exclusiva para el Daily Mail. Después de haber dejado de fumar hace poco más de un año, Wood dijo que no podía dejar de preguntarse cómo había pasado 50 años fumando y con otros malos hábitos sin que algo le ocurriera.

Cuando fue a ver al médico de cabecera de los Stones (Richard Dawood) y éste le dio el diagnóstico, el guitarrista sólo respondió: “Quítenmelo”. Según cuenta en la entrevista, la noticia no lo tomó por sorpresa, pues no se había hecho una radiografía de tórax desde 2002, cuando entró a una clínica de rehabilitación en Tucson, Arizona.

Ron Wood habló también de la buena fortuna que durante años ha acompañado a él y a sus compañeros, quienes seguramente están protegidos por un poderoso ángel guardián, dijo en la entrevista realizada con motivo de la presentación de su libro Ronnie Wood: Artist, el cual compila sus dibujos y pinturas realizados en los últimos 50 años.

La última vez que los Rolling Stones tuvieron que suspender un concierto por cuestiones de salud fue en octubre del año pasado, cuando a Mick Jagger se le diagnosticó una laringitis y los médicos le indicaron que guardara reposo.

Un par de años antes (en 2014) Mick Jagger fue diagnosticado con trastorno de estrés postraumático agudo tras el suicidio de su pareja por 13 años, L'Wren Scott. En aquella ocasión, los médicos le pidieron que descansara durante un mes.

Pero quien verdaderamente debe tener un ejército de ángeles que lo cuidan es Keith Richards, pues no sólo ha sobrevivido a uno que otro mal hábito. A sus 73 años puede contar que alguna vez estuvo a punto de morir por un coágulo en el cerebro tras caerse de un árbol de cocos. La intervención quirúrgica que siguió al accidente, ocurrido en 2006, fue, por supuesto, un completo éxito.

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