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FILE - In this Oct. 13, 2016 file photo, Mobb Deep's Prodigy poses for a photo in New York. Albert Johnson, the skilled rapper and member of the New York hip-hop duo has died. He was 42.
The rapper’s publicist said in a statement Tuesday, June 20, 2017,  that Prodigy was hospitalized a few days ago in Las Vegas “for complications caused by a sickle cell anemia crisis.”  He has battled sickle cell since birth and was in Las Vegas for a performance. (AP Photo/Mark Lennihan)

Prodigy, el rapero de Nueva York que constituía la mitad del influyente dúo Mobb Deep, falleció el martes. Prodigy (cuyo nombre real era Albert Johnson) había sido hospitalizado días antes, después de un show en Las Vegas que era parte de una gira con sus contemporáneos Ice-T, Ghostface Killah y otros. El publicista de Mobb Deep dijo en un comunicado que el rapero había tenido que ir al hospital debido a ciertas complicaciones producidas por la anemia falciforme que padecía (una enfermedad contra la que había luchado toda su vida) pero que la causa exacta de muerte todavía no se conocía. Prodigy tenía 42 años.

Después de su muerte, llovieron tributos por parte de la comunidad musical; su constante colaborador Nas fue uno de los primeros. Prodigy era conocido por su inconfundible flow, su inquebrantable alcance, su entrega impávida y algunas de las mejores frases del rap. Clásicos como “Quiet Storm,” “Shook Ones (Pt II)” y “Survival of the Fittest” consolidaron al MC de the Queens como uno de los mejores narradores de Nueva York, que capturó la cruda realidad de crecer en los barrios bajos infestados de crack en Queensbridge en los 80 y 90.

Pero Prodigy también será recordado por sus contribuciones culinarias. Después de su arresto en 2007 por portar un arma de fuego y su salida de la prisión en 2011, se convirtió en un hombre del Renacimiento. Lanzó una carrera como solista y publicó dos libros: sus memorias My Infamous Life en 2012 y un recetario basado en su tiempo en prisión en 2016. Commissary Kitchen: My Infamous Prison Cookbook está lleno de anécdotas personales de los tres años y medio que P estuvo tras las rejas, además de recetas pensadas para hacer que la magra oferta culinaria disponible en prisión fuera más comible.

Las recetas incluyen empanadillas caseras (hechas, increíblemente, a partir de macarrones demasiado cocinados), pay de camote y algo que él llamaba “Sorpresa de la prisión”: una mezcla de fideos de ramen, Doritos, salsa picante y “Jack Mack” (macarela en lata). Resulta interesante que él no recomienda probar esa última receta en casa (principalmente por el alto contenido de sodio del ramen). La receta de “Sangría de prisión” que incluye el libro hizo que lo prohibieran en las cárceles de California.

Tal vez esta recetas no suenen como lo más sano, pero P fue muy claro al describir las condiciones en las que estaba trabajando. Prodigy le dijo a varios periodistas que en la tienda de la prisión sólo aparecían verduras una o dos veces a la semana. El, así como otros reos, tenía que depender de que sus amigos y familia le mandaran vegetales frescos. Sin embargo, su interés por comer bien no era superfluo; debido a su anemia falciforme, comer bien era básicamente un asunto de vida o muerte. "No me podía permitir enfermarme en prisión”, escribió Prodigy. "Mi anemia no es una broma, no podía comer mal o no hacer ejercicio y todo lo que hay en la cárcel está diseñado para lograr justo lo opuesto”.

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