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R. Kelly recibe el premio Quincy Jones Award for Outstanding Career Achievements en la ceremonia de los Soul Train Music Awards, Los Angeles, 2004.

El estreno de la serie documental Surviving R. Kelly ha arrojado luz sobre los numerosos casos de abuso sexual contra mujeres menores de edad en los que el músico ha estado involucrado en los últimos 20 años.

La serie vuelve a poner en el centro de la discusión el dolor que el cantante ha provocado tanto a las víctimas como a sus familiares. A su vez, ha puesto énfasis en la manera como la industria de la música toleró y permitió esta actitud dañina a lo largo de décadas.

Pero una de las cosas más importantes que el documental ha conseguido se relaciona con las investigaciones que acaban de abrir las fiscalías de Georgia y de Illinois sobre el músico. El abogado que representa a los padres ―quienes ofrecen su testimonio sobre cómo sus hijas se encuentran en cautiverio por parte de Kelly― confirmó que la policía lo había contactado después de la transmisión de Surviving R. Kelly.

En el caso de la fiscalía del estado de Illinois, se ha hecho un llamado a las víctimas y testigos para que se acerquen a ellos y proporcionen más información sobre los casos. En una conferencia de prensa, el fiscal pidió a las personas del área de Chicago que puedan aportar datos al respecto que se comuniquen a una línea telefónica abierta para ello. "Por favor, háganlo. No se puede hacer nada para investigar estas denuncias sin la cooperación de las víctimas y los testigos", señaló.

El silencio y la complicidad de la industria musical

Al hacer una revisión sobre el número de veces que R. Kelly ha estado en problemas por asuntos relacionados con abuso sexual, no deja de ser desconcertante por qué, una y otra vez, numerosas figuras de la industria optaron por pretender que nada estaba pasando. Era 2002, por ejemplo, la policía abrió una investigación sobre un video sexual que mostraba a la estrella del R&B con una niña de 14 años. Pero de todos los escándalos que se dieron en su década de mayor fama, ninguno pareció ser considerado suficientemente reprobable.

Al contrario, R. Kelly siguió componiendo y escribiendo temas súper exitosos, tanto para él como para otros artistas. Fue precisamente en esa época cuando grabó “Bump n’ Grind”, “I Believe I Can Fly”, además de otros hits para Céline Dion y Michael Jackson, los cuales llegaron al número uno de las listas de popularidad.

Una figura clave para garantizar su protección en esa época fue David McPherson, un joven ejecutivo de Epic Records, quien se había hecho famoso al firmar a los Backstreet Boys y a Mandy Moore, y quien estaba haciendo todo lo posible por lanzar la nueva boy band del sello, B2K, que tendría a Kelly como mentor.

Los ejecutivos de la disquera se deslindaron de la polémica argumentando que nunca vieron esos videos, pues, de otro modo, jamás habrían permitido que Kelly siguiera grabando música bajo su sello.

Lo policía presentó más de 10 cargos en relación con las grabaciones, que incluían imágenes de penetración, sexo oral y otros actos. Fue un caso que estuvo abierto durante seis años, hasta que el jurado concluyó que no había manera de probar, en forma categórica, que la joven en el video era menor de edad. Así pues, en junio de 2008, R. Kelly fue declarado no culpable de pornografía infantil.

Otro caso en el que la industria prefirió pasar por alto el lado oscuro de Kelly se dio en 1994, cuando el cantante tenía 27 años y se casó con Aaliyah, una joven promesa del R&B que entonces tenía 15 años. Para poder casarse, la pareja presentó documentos falsos, pero poco después, al descubrirse el engaño, el matrimonio fue anulado.

Pero, una vez más, Kelly estaba en la cima del éxito, generando millones de dólares para su disquera, para los músicos que interpretaban sus temas y para quienes colaboraron con él. Nadie quería indagar demasiado en su vida privada, a pesar de que su comportamiento reprobable no era para nada un secreto. En su lugar, lo abrazaban con gusto y sonreían a su lado en las alfombras rojas y demás eventos en los que se lo topaban.

Un extenso historial de abusos

Los abusos continuaron a lo largo de 25 años. En muchos casos, Kelly consiguió el silencio de sus víctimas por medio de acuerdos de confidencialidad. Es así como nos encontramos ante otro de los aspectos más lamentables de esta historia: al día de hoy, Kelly sigue como un artista activo de RCA Records, una división de Sony Music, y continúa presentándose en shows en vivo que se promueven por medio de numerosas estaciones de radio. El hecho de que esto siga pasando, en plena era del MeToo, demuestra que ni las autoridades ni la industria han hecho lo suficiente para deslindarse de Kelly o conseguir que asuma su responsabilidad.

Es sólo hasta ahora que empiezan a darse reacciones aisladas. De acuerdo con la revista Complex, dos notables emisoras de radio de Dallas, KRNB y K104, han confirmado, en segmentos en el aire y en su barra de noticias locales, que nunca volverán a programar música de Kelly.

"En el contexto de lo que sabemos, en el que había chicas encerradas en habitaciones y orinando en cubos y retenidas contra su voluntad, incluso si tenían más de 18 años, la música de Kelly ahora tiene un significado diferente. Siento que no podemos seguir apoyando a este hombre. Lamentablemente, hay mucha gente allá afuera que tiene un gran talento, pero que también tienen sus demonios. He sido víctima de abuso por parte de un hombre, y no fue tan extremo como esto. Pero leyendo todos los comentarios, en algún momento teníamos que adoptar una postura", dijo Claudia Jordan, titular del programa de la mañana de KRNB.

Y ahora, la gran pregunta, ¿por qué no se han tomado acciones legales en su contra?

Son muchos los factores que han contribuido a que todos estos casos se mantengan impunes. Por un lado, como se mencionó anteriormente, los años de mayor éxito en la carrera del artista terminaron por convertirse en un gran obstáculo para quienes buscaban justicia.

Y en lo que respecta a los casos que han salido a la luz recientemente (como el revelado por BuzzFeed News en 2017 en torno al grupo de esclavas sexuales que tenía en sus casas), las complicaciones para presentar denuncias se dieron porque, con todo y los testimonios de los padres, la policía acudió a las mansiones del cantante, donde las mujeres que ahí se encontraban afirmaron hacerlo por voluntad propia.

Otro gran obstáculo: las mujeres negras en la industria de la música son víctimas de la misoginia y de una serie de circunstancias degradantes que se han perpetuado hasta nuestros días. Y es algo que ellas han señalado una y otra vez. En mayo pasado, un grupo de mujeres negras del movimiento Time’s Up lanzó la campaña #MuteRKelly, mediante la cual reclamaban a su disquera y a las plataformas de streaming de música que retiraran todas sus canciones de sus catálogos. Pero una vez más, fueron ignoradas: R. Kelly aún es artista de Sony y su música sigue disponible en todas las plataformas musicales.

Sin duda es un gran avance que las policías de Georgia y de Illinios se hayan mostrado dispuestas a abrir las respectivas investigaciones, pero la agresiva defensa de Kelly, las amenazas que su manager ha enviado a los involucrados en el documental y el veredicto a su favor por parte de un juez en un caso que contó con un video como evidencia representan una serie de hechos desalentadores para las posibles víctimas que, tal vez, aún no han salido a la luz.

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