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Foto: AP

No es fácil ser Luis Miguel en estos días. Pónganse en su lugar: Alejandro Fernández te demanda por incumplimiento de contrato, pierdes otra demanda con tu ex manager y tienes que pagar 1,5 millones de dólares por compensación, abogados e intereses.

Por si eso fuera poco, tu ex esposa –¡sí, adivinaste!– te demanda por la manutención de unos hijos a los que ya no quieres ni ver. Y luego, la cereza en el pastel: las cortes federales de Estados Unidos tienen el mal gusto de embargar tu yate, ese por el que pagaste 16 millones de dólares, razón que consideraste suficiente para llamarlo “Único”, pero por el que ahora no puedes cubrir ni la renta de la marina donde se encuentra: 120 mil mugrosos dólares que en otros tiempos no muy lejanos habrían sido como quitarle un pelo a un gato.

Definitivamente: no es fácil ser Luis Miguel.

Ante este terrible escenario no dejamos de pensar en qué futuro le depara a “El Sol”. O más bien habría que preguntarnos cómo llegamos a esto, ¡el ídolo sufriendo por dinero en pleno mirreynato! ¿Cuántos más, Peña?, ¿cuántos más?

Pero nuestra fe está puesta en la serie sobre su vida que Netflix lanzará próximamente. Confiamos en el morbo de todos y cada uno de los mexicanos que no se perderán un solo episodio de su biografía con tal de atestiguar el momento irrepetible en el que su verdad sale a la luz. Porque versiones hay muchas, verdad sólo hay una.

Tarde o temprano la fortuna tendrá que sonreírle nuevamente a nuestro ídolo.

En este video, Luis Miguel debuta en la televisión a los diez años gritando “La Malagueña” a todo pulmón, o bueno, interpretándola como cante jondo. Un momento histórico de la música pop.

La Malagueña. Luis Miguel, acompañado por su padre Luisito Rey en la guitarra

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