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Foto de Ethan Miller / Getty Images

"Parece una vieja puta", "tiene brazos de Skeletor”, “es una abuela, ¿por qué no envejece con dignidad?” Así las cosas: la retórica violenta y plagada de antipatía en torno a las mujeres aumenta de manera drástica conforme avanza su edad. Y es a las cantantes y actrices –figuras públicas en general– a quienes les toca lidiar frecuentemente con ello. Los medios simplemente han asumido el papel de inquisidores dispuestos a condenarlas cuando consideran que no encajan en el modelo tradicional de feminidad.

Sin importar lo que hayan logrado, el mundo parece gritarles: guarden sus Bafta, y sus Oscar, escondan sus Globos de Oro, sus Emmys y sus Grammys. ¿Los 300 millones de dólares recaudados el año pasado en su gira mundial? No queremos hablar de eso. Estamos aquí para decirles lo que deben o no hacer con su cuerpo. Si tienen más de 60 años, escóndanlo, por favor. Nadie debe verlo. Su dignidad está en peligro.

Esta vez le tocó a Cher, quien el pasado 21 de mayo recibió el Icon Award durante la entrega de los Billboard Music Awards 2017, donde regresó al escenario después de 15 años de ausencia. Al día siguiente, los señalamientos de los inquisidores estaban ahí. ¿Cómo se le ocurre a una mujer de 71 años ponerse ropa transparente?, ¿por qué lo hizo? Expertos, opinadores y trolls de todo el mundo salieron de debajo de las piedras únicamente a decir que la manera de vestir de Cher les parecía no sólo inapropiada sino triste.

Pensémoslo bien: la razón por la que Cher fue sometida a un proceso inquisitorial no es porque se trate de una mujer de 71 años, sino por haberse permitido ser sexual, poderosa y visible en una cultura que espera que las mujeres mayores oculten sus cuerpos.

La discriminación por edad es una ruda pelea que mujeres como Madonna o Yoko Ono han decidido enfrentar abiertamente. En 2015, cuando la artista japonesa cumplió 82 años, aprovechó la ocasión para publicar una carta abierta titulada Don’t Stop Me en la que se dirigía a todos aquellos que la han criticado por seguir haciendo música a su edad. Uno de sus principales temores, dijo: “es dejarme afectar por quienes me rechazan por mi edad, pues bailar en medio de una sociedad discriminatoria es un viaje en solitario”, dijo Ono en la carta citada por The Guardian.

Foto: Miguel Tovar / LatinContent / Getty Images
Foto: Miguel Tovar / LatinContent / Getty Images

Con Madonna las críticas han sido implacables. La legión de trolls no descansa y la ataca una y otra vez: “¿por qué besó a Drake si podría ser su mamá?” “¡cómo se atreve a posar topless para Interview a sus 56 años?” “Pobre, se cayó en los Brit Awards porque ya está viejita”. Pero Madonna sabe defenderse muy a su manena: ignorando a todos sin dejar de hacer lo que se le pega la gana. El mundo puede esperar sentado en sus ridículos intentos por disciplinarla.

Foto: Gareth Cattermole / Getty Images
Foto: Gareth Cattermole / Getty Images

No se trata, por supuesto, de casos aislados: en una entrevista previa a la gira que harían juntas, Debbie Harry, de 71, y Cyndi Lauper, de 63, hablaron de la discriminación por edad con la que han tenido que lidiar durante décadas: “Cuando lancé “Girls (Just Wanna Have Fun)” tenía 30 años. Todo el mundo me preguntaba mi edad y yo sólo respondía '¿por qué me preguntas? ¿quieres patear las llantas y revisar si todo está bien con el kilometraje?' ¡No somos coches, somos personas!”, dijo en una entrevista a News Corp.

Debbie, cuya carrera alcanzó un éxito enorme en los setenta como cantante de Blondie, también comentó al respecto: “(La discriminación por edad) es algo realmente intimidante, muy desagradable. Me he vuelto más inteligente a medida que me hago mayor ", dijo.

Envejecer es un pecado que la industria musical no perdona tan fácil, pero que afecta desproporcionadamente a las mujeres. Cuando Miguel Bosé cumplió 60 años en internet circularon muchas notas que aseguraban que estaba “más Papito que nunca”, en alusión a su gira mundial con ese nombre. Las entrevistas de entonces destacaban sus declaraciones relacionadas con la edad: “No me veo envejeciendo”, “Me quedé en los 15, no tengo conciencia de envejecer”, afirmaba el español con toda seguridad.

Mientras que el cuerpo femenino se suele poner a disposición del consumo y de los señalamientos, sobre los músicos que envejecen tenemos, al parecer, mucho que aprender. Al buscar información relacionada con Mick Jagger y su edad son incontables los artículos que se despliegan, todos con un tono parecido: “Lecciones de Mick Jagger para envejecer con estilo”, “El secreto de la eterna juventud de Mick Jagger” “La agitada vida sexual de Mick Jagger”. Y así, al infinito.

No es que la sociedad pretenda ponerle límites a las mujeres, pero Cher, Madonna, Yoko Ono, ¿por qué no se quedan en casa a envejecer “dignamente”? Un mundo estructurado por la moral cristiana podría colapsar.

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