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Foto: Chris Pizzello / Invision / AP

La Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) publicó un tweet con una imagen retocada en Photoshop en la que Maluma aparentemente lee un libro de Albert Camus.

La foto, acompañada de la frase “Maluma ya leyó a todo Camus y tú todavía no terminas la tesis” ha provocado muchas críticas en redes entre los usuarios y algunos medios que salieron del clóset clasista para asegurar que “la banalidad del reguetonero aliada a una de las instituciones más respetadas del país es lo que causa malestar; el agua y el aceite no se llevan”.

Maluma ya leyó a todo Camus y tú todavía no terminas la tesis. pic.twitter.com/crQComsPlK — Literatura INBA (@literaturainba) 10 de julio de 2017

El tweet es sólo un chiste. Malo, pero un chiste. Las redes sociales de instituciones gubernamentales están repletas de mensajes que recurren a la cultura popular para generar conversación y conseguir un mayor alcance. Dos buenos ejemplos de ello son las cuentas de Twitter del Museo Nacional de Arte MUNAL, la cual tiene un millón 14 mil seguidores, y la del Museo del Chopo, con 340 mil seguidores.

Depresión es sufrir, melancolía es gozar. 😭🎤#Melancolía termina mañana domingo, no te quedes sin verla: https://t.co/T2yjhfZEj4 pic.twitter.com/z59ck6Kn65 — MUNAL (@MUNALmx) 9 de julio de 2017
Si crees que él es el único príncipe del rap es porque aún no has escuchado a los participantes de nuestro taller. Es este viernes a las 19h pic.twitter.com/38dPJbXq0V — Museo del Chopo (@museodelchopo) 29 de junio de 2017

Desgarrarse las vestiduras a estas alturas del partido argumentando que la cultura popular y la alta cultura no deben mezclarse por ser como el agua y el aceite equivale a ignorar los años (¡siglos!) que llevan interactuando.

El desprecio clasista al que hoy se enfrenta el reggaeton es exactamente el mismo que han padecido el hip hop, el jazz, el rock, el tango, la bachata, el merengue y, recientemente, el funky, que podría ser considerado ilegal en Brasil por sonar en las favelas.

Para malestar de unos cuantos, estos géneros terminaron por imponerse. Hoy el mundo se mueve a ritmo de reggaeton. Si alguien quiere llamar la atención en un mensaje en Twitter y para ello usa una foto de uno de los cantantes más representativos del género, tiene todo para lograr su objetivo.

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