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Childish Gambino, Grammy Awards 2015.

Con frecuencia escuchamos que a casi nadie le importan, pero cada año, los Grammy se convierten en el tema del que todos hablan en el mundo de la música. Por mucho, es la ceremonia con mayor cobertura anual en buena parte de los medios especializados.

Pero hay una manera muy sencilla de verificar si hay alguien a quien le importe o no este evento que Ariana Grande definió como “un juego” cuando sus productores intentaron imponerle las canciones que debía interpretar en su show.

Si revisamos la manera como ha fluctuado el ranking de la transmisión de los premios Grammy del 2010 a la fecha, la tendencia a la baja resulta por demás evidente. En 2010 obtuvieron un rating de casi 10 puntos (equivalentes a 25 millones de televidentes). A partir de ahí, los números empiezan a descender de forma paulatina (salvo 2012, que representa un caso excepcional en el que 40 millones de personas siguieron la transmisión) hasta llegar a 2018, año en el que la premiación fue vista por no más de 19 millones de personas.

De acuerdo con Variety, los primeros reportes arrojados por Nielsen del evento del fin de semana, los premios obtuvieron una calificación de 12.8 puntos, un poco más que los 12.7 de la transmisión de 2018.

A pesar de la tendencia en descenso, es evidente que afirmaciones como “ya a nadie le importan” son muy imprecisas. Aunque no es el Super Bowl (con sus habituales 40 puntos de rating y más de 150 millones de espectadores), pocos eventos musicales logran atraer a este número de espectadores y, especialmente, logran generar tanta inconformidad o celebración a su alrededor.

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Las controversias recurrentes

Las críticas suelen ser muchas: por la falta de equidad de género, por el marcado sesgo racial en su categoría más importante (Álbum del Año), por la imposición de los productores sobre los temas que los cantantes deben interpretar en sus respectivos shows son solo algunas de las que año con año salen a la luz.

Sólo hasta años recientes la Academia ha tomado decisiones serias para hacer mejoras en todas estas áreas. Al cierre de la premiación del fin de semana, el presidente de la institución, Neil Portnow, subió al escenario para pronunciar un discurso en el que abordó tanto las controversias pasadas como las venideras.

"El año pasado me recordaron que enfrentarse cara a cara a un problema es algo que te abre los ojos y te permite comprometerte más que nunca para resolverlos. La necesidad de un cambio social ha sido un sello distintivo de la experiencia estadounidense, desde la fundación de nuestro país hasta los tiempos complejos en que vivimos hoy. Por lo tanto, debemos aprovechar este momento único para lograr un cambio dentro de nuestra propia industria, así como para garantizar que haya diversidad e inclusión en todo lo que hacemos. Y lo haremos", señaló.

A su vez, Portnow agradeció a la comunidad creativa su apoyo y colaboración durante sus 17 años como presidente. "Podemos estar muy orgullosos de lo que hemos logrado juntos. Conforme se acerca el fin de mi mandato dirigiendo esta gran organización, mi corazón y mi alma se llenan de gratitud y orgullo por la oportunidad y la experiencia. Por favor, tengan presente mi compromiso para que todo lo bueno que hacemos continúe dentro del cambio de página por venir en la historia de esta institución”, concluyó.

Neil Portnow: Help Keep the Music Playing | Speech | 59th GRAMMYs

La controversia nunca será ajena a los Grammy. Este año le cerraron el micrófono a Drake al hacer un comentario crítico sobre el premio; el productor del evento, Ken Enlrich, no sólo quiso imponerle a Ariana Grande lo que debía cantar sino además mintió sobre la disposición de la artista para realizar el show; hicieron un homenaje por los 60 años de la Motown protagonizado por J. Lo, en lugar de algún artista influenciado por… la Motown.

Y para cerrar la extensa lista de temas polémicos, el Mejor Álbum del Año se lo llevó Kacey Musgraves por Golden Hour. Independientemente de los méritos del álbum, estamos ante una decisión que, una vez más, refuerza la idea de que a los artistas negros se les ignora en esta categoría.

Así pues, artistas como Childish Gambino, Drake, Kendrick Lamar, Cardi B o Janelle Monáe seguirán en espera de que la diversidad e inclusión en los Grammy se conviertan en una realidad. O, en su defecto, se unirán a los millones de personas que han optado por dejar de darles importancia.

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