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Jason Aldean (AP Photo)

La peor reacción nacional estadounidense volvió a hacerse presente: los Pensamientos y Plegarias. Un tiroteo masivo tuvo lugar anoche (1 de octubre) mientras la estrella de country Jason Aldean tocaba en el festival Route 91 Harvest en Las Vegas, matando a 58 personas y lesionando a cientos más.

Los momentos trágicos como éste suscitan una cierta respuesta por parte de la gente. Ofrecer nuestros pensamientos y plegarias para las víctimas de la violencia por armas de fuego es lo menos que podemos hacer, es un acto de decencia humana básica. Sin embargo, parece que los estadounidenses (al menos basándonos en lo que empieza a ser tendencia en Twitter inmediatamente después de que tenemos noticias de otro tiroteo) están siempre listos para contextualizar el más reciente tiroteo masivo a la luz de otro que acaba de ocurrir. Ya no hay voluntad de tratar cada tiroteo como algo independiente, porque estos ataques ya no son sin precedentes. Esta mañana, quizás recordaron el tiroteo masivo del verano pasado en el club nocturno Pulse en Orlando (el peor en la historia reciente de EEUU hasta que ocurrió el de Las Vegas) o el tiroteo en la primaria de Sandy Hook en 2012.

La naturaleza recurrente de estos mortíferos eventos no es ajena a los estadounidenses, quienes empiezan a preguntarse por qué hay tan pocos planes de acción por parte de los políticos, la Asociación Nacional del Rifle o cualquiera con el dinero suficiente como para generar cambios verdaderos en la relación de Estados Unidos con las armas de fuego. Desde luego que esperamos que aquellos que cuentan con una plataforma más grande hablen sobre estos temas y, mientras la mayoría ofrece “plegarias”, se avanza poco en el tema del control de armas.

¿Qué postura debe tomar la comunidad musical: la que ofrece “plegarias” como un bálsamo tranquilizador en los momentos difíciles o una que exija que los tomadores de decisiones actúen? ¿O será que la comunidad musical no va a pronunciarse en absoluto? El Guardian hizo un reportaje el año pasado sobre el intento de la Asociación Nacional del Rifle por cortejar al público más joven de la música country, al darse cuenta de que los dueños de armas de fuego están haciéndose viejos y que la gente joven compra menos armas. Estos momentos deberían suscitar una mayor auto-reflexión por parte del mundo de la música country, no porque eso vaya a evitar que haya un nuevo tiroteo, pero porque quizás inspire a más artistas a alzar la voz y exigir un cambio en tiempos como este. Si lo único que puede ofrecerse son plegarias y no un verdadero cambio legislativo, entonces ¿nunca vamos a dejar de rezar?

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