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Foto: Rodrigo Varela / Getty Images.

Circula en internet un video en el que una mujer, madre de una niña admiradora de Maluma, detalla el desconcertante momento en el que escucha con detenimiento una canción que su hija tarareaba tranquilamente: “Estoy enamorado de cuatro babys, siempre me dan lo que quiero. Chingan cuando les digo. Ninguna me pone pero. La primera se desespera, se encojona si se lo echo afuera, la segunda tiene la funda y me paga pa' que se lo hunda”.

Después de citar los versos de la canción, la mujer explica que la letra de “Cuatro Babys” le parece terriblemente ofensiva y machista, por lo que decide explicarle a su hija las razones por las que no le permitirá seguir escuchando al reggaetonero colombiano. Además, hace un llamado a los padres de familia: “Hay que poner atención a lo que nuestras hijas están escuchando, y a lo que los niños escuchan, porque ellos también podrían pensar que cantar algo así es cool, podrían creer que es algo romántico. Los aliento a que se den una vuelta por la música que estén escuchando sus hijos”.

MALUMA, MENSAJE DE UNA MADRE DE FAMILIA AL BUFÓN

Tan pronto como una opinión y una decisión personales respecto a la manera de educar a los hijos empieza a circular en internet, el debate sobre el contenido violento de “Cuatro Babys” y de las letras de reggaeton en general vuelven a ocupar un lugar central en medios y en redes sociales. ¿Son machistas las letras de los reggaetoneros? ¿Promueven la cosificación de la mujer? Por supuesto. ¿Es esa razón suficiente para censurarlos? No lo creemos.

Posturas intransigentes como la petición de Change.org, que pide retirar el video y la canción “Cuatro Babys” en España, o, en el extremo opuesto, la del reggaetonero J Balvin al decir que él “no es el profesor de los niños" para educarlos sobre la violencia en la música hacen mucho más difícil ir sustituyendo una serie de ideas y de valores que hoy se dan por sentado.

¿Las emisoras deben preguntarse si sus contenidos son aptos para todos los públicos? ¿Prohibir es realmente la única manera de atacar el problema? ¿Los reggaetoneros necesitan ser más críticos y concebir un escenario en el que las letras de sus canciones dejan atrás el sexismo? El mosaico de posturas es tan complejo que sería inconcebible negarse a debatir las implicaciones exactas de las canciones machistas que hoy supuestamente nos representan.

Y no centremos nuestra atención sólo en el reggaeton. Como bien señala la periodista Catalina Ruiz-Navarro en un texto publicado en Univisión Noticias, hace falta observar lo que ocurre con otros tipos de música: “¿Si Maluma no alcanza a ser más machista que otros ídolos de la música mainstream colombiana, por qué es el único que recibe las críticas? Si el llamado a rechazar la música machista fuera genuino, se extendería a todos los géneros y no se dedicaría sólo al reggaetón”.

Si nos preguntáramos qué será lo que transforme el lugar donde estamos situados en el mundo, la libertad de expresión será uno de los factores más influyentes. En torno a ésta aún hace falta desterrar esas jerarquías imaginadas que siguen asociando una serie de atributos para las mujeres y otros para los hombres.

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