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Kesha en KAABOO 2017

Kesha no mencionó una sola vez a Dr. Luke durante las entrevistas para su nota de portada de la revista Rolling Stone. A pesar de que el fantasma de su antiguo productor, con quien está envuelta en una batalla legal por acusaciones de agresión sexual y disputas de contratos, se cierne sobre gran parte del artículo, ella prefiere centrarse en acontecimientos más positivos. Por ejemplo, su gran tercer disco Rainbow y cómo llegó a superar la “lenta, dolorosa y vergonzosa muerte autoimpuesta” de un trastorno alimenticio.

En 2014, Kesha ingresó al centro de tratamiento Timberline Knolls Residential Treatment Center en Illinois para tratar su bulimia nerviosa. En el artículo de Rolling Stone ella menciona que “cierta gente” la hacía sentir avergonzada por querer comer desde que firmó su contrato, cosa que es una sutil referencia a cuando acusó a Dr. Luke de llamarla un “maldito refrigerador gordo” en los documentos legales. Además de ayudarla a estar sana de nuevo, Timberline Knolls se volvió una fuente de inspiración altamente supervisada para Kesha:

Ella escribió un montón de canciones allí, después de que logró convencer a la administración de dejarla tener un teclado de pilas. No se le permitió usar uno con cable “ya que no quieren tener nada ahí que pueda ser utilizado para el suicidio. Y yo estaba como, ‘Yo respeto todo eso, pero por favor, dame un teclado o mi cerebro va a explotar. Mi cabeza tiene todas estas ideas de canciones y yo realmente necesito tocar un instrumento’”.

Describiendo su etapa antes de buscar ayuda, Kesha pinta una imagen desgarradora de cómo es vivir con un trastorno de la alimentación. Rara vez comió durante este periodo, y cuando lo hizo, la atormentaba la culpa. “Me sentía muy avergonzada, y me hacía vomitar porque pensaba ‘Oh, Dios mío, no puedo creer que haya hecho esa cosa horrible. Estoy tan avergonzada de mí misma porque no merezco comer‘”. Era un círculo vicioso, con amigos diciéndole que se veía mejor conforme comía cada vez menos. Ella menciona una cena como el punto de ruptura para determinar que necesitaba ayuda:

“Y yo estaba como,‘Oh, Dios mío, ¿y si salen y ver esta comida en un arbusto? ¿O en el bote de la basura?’, Y yo tenía toda esta ansiedad que se iba acumulando. Y, finalmente, yo estaba como, ‘Joder. Esta. Mierda. A la mierda. ¡Tengo hambre!’ Y estaba tan ansiosa que sentía como si estuviera a punto de estallar por todos los secretos. Todas las veces en que estoy pretendiendo comer o cuando me estoy purgando y estoy tratando de que nadie se entere”.

También menciona a “un amigo en el negocio de la música, que no va a nombrar” que llamó para felicitarla por sus avances el día después de haber ganado varios Grammys. (Teoría: Obviamente fue Macklemore -ganó cuatro Grammys en 2014, el mismo año en que Kesha se registró en un centro médico, y la pareja acaba de colaborar en “Good Old Days”). “El estaba como,‘¿A quién le importan mis Grammys? Acabas de salvar tu puta vida’. Y yo me quedé impresionada con eso, porque me hizo ver el asunto de forma totalmente diferente”.

Otro de sus colaboradores, Jesse Hughes de Eagles of Death Metal, es una fuente prominente para el artículo, y cierra su participación con una gran historia de Kesha vengándose de forma inmediata de un tipo que quiso manosearla. Según cuenta, una joven Kesha de 16 años de edad estaba fumando marihuana con Eagles of Death Metal cuando un tipo que no era parte de la banda le agarró un pecho:

Con toda calma le preguntó si se trataba de un accidente, si él tenía la intención de pasarle el porro. No, él respondió, y ella no lo dudó. “Ella le soltó un puñetazo”, recuerda Hughes con admiración. "¡Boom! Justo en la boca, le partió el labio superior. Entonces, ella lo perdonó cuando se disculpó”.

No te metas con Kesha.

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