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Mexico Kalimba

Han pasado cuatro años desde que Kalimba publicó música nueva. Esta vez, el cantante optó por un regreso en el que abraza sus raíces negras, pues en su nuevo disco, Somos muchos y venimos, hace una exploración por el soul, el R&B y el funk.

Podría pensarse que es una apuesta arriesgada, si se toma en cuenta que el género urbano –concretamente, el trap y el reggaetón– son los que dominan las listas de éxitos alrededor del mundo.

Sin embargo, su primer sencillo, “Fiesta”, es totalmente funk, y si hay alguien que hizo que este género volviera a estar en boca de todos fue Bruno Mars, el más premiado de los Grammys de este año, quien hizo un gran homenaje a la música bailable y animada con su 24K Magic.

Si bien los reggaetoneros son noticia todo el tiempo, a la hora de analizar el quién es quién en la industria de la música, el R&B y el funk siguen ocupando un lugar muy importante. Sobre esto, el ex integrante de OV7 dice en entrevista con El Sol de México:

“Si te fijas, el tema que más premios ganó el año pasado a nivel internacional fue ‘Can't stop the feeling’, de Justin Timberlake, y no es una canción de reggaetón, latina o que tenga los paradigmas de mucho de lo que se hace ahora. Entonces dije 'si la canción que más ganó fue una con bases negras y eso es lo que yo traigo en mis venas, ¿por qué no hacerlo?'. Entonces lo hice”, señaló.

En lo que respecta a sus raíces negras, dijo que pocas veces ha tenido tan clara la manera como su identidad puede definir el sonido de sus canciones. “Para mí como músico y entretenedor es muy importante tener una canción donde puedo bailar, tocar un solo de guitarra, donde puedo funkear y mostrar lo negro que soy, lo que llevo tantos años queriendo mostrar a la gente”, dijo a El Sol de México.

Sus trabajos anteriores habían sido mucho más pop y en ellos había más baladas. De alguna manera había hecho algunas concesiones basadas en las tendencias marcadas por la radio en México, pero esta vez tuvo mucho más libertad creativa y el resultado fue un álbum claramente inclinado hacia las fusiones que los músicos afroamericanos han hecho en los últimos cincuenta años.

“Esto es lo que soy. Esta es mi raza, mi sangre, lo que traigo en las venas y lo que quiero mostrar al público”, dijo.

Kalimba está en un buen momento. Lanzará su nuevo disco en octubre, iniciará una gira promocional en noviembre y lanzó Bobo, una productora con su excompañero de OV7, Ari Borovoy.

Sobre “Fiesta” comentó: “Tiene cierta liberación, por eso se llama así, pues es una Fiesta en mi corazón, la Fiesta que Kalimba hace por mostrar quién es, no hubo mejor sencillo que pudiéramos escoger”, explicó.

Atrás quedaron los tiempos difíciles, aquel episodio oscuro que inició en diciembre de 2010 con una acusación de violación a una menor de edad. Una trama de telenovela que inició en un bar de Chetumal donde Kalimba se presentó como DJ y más tarde invitó a un par de chicas a su hotel. Llegó a decirse que de haber pruebas suficientes para ser consignado, pudo haber pasado de 25 a 50 años en la cárcel.

Fue hasta julio de 2011 cuando Kalimba fue exonerado de forma definitiva del delito de violación debido a la falta de elementos por parte del Tribunal. En cuanto las partes fueron notificadas sobre la resolución, acordaron que la respetarían. De ese modo concluyó el episodio que por poco terminó con su carrera.

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