Síguenos

Advertisement
APTOPIX Portugal Eurovision Song Contest

Eurovisión ha cambiado mucho a lo largo de 62 años. La música electrónica y las escenografías de grandes producciones ocupan ahora un lugar tan protagónico que, en ciertos casos, llegan incluso a opacar a la música.

Pero los cambios y el paso del tiempo no han puesto en desventaja al concurso televisivo más importante de Europa, que aún es seguido por millones de espectadores de todo el mundo.

En la edición 2018 el ganador fue Israel, representado por la cantante Netta Barzilai con el tema Toy”. Barzilai, de 25 años, pertenece a una familia judía que, por cuestiones de trabajo, informa El País, tuvo que mudarse a Nigeria, donde pasaron cuatro años antes de regresar a su país.

La canción de Barzilai le debe mucho al soul y al R&B, concretamente a figuras como Aretha Franklin y Etta James, quienes la concursante ganadora ha admirado desde que era pequeña.

El camino de Barzilai no ha sido fácil. En diversas entrevistas, citadas por El País, ha comentado que fue víctima de bullying por su físico, lo cual la hizo refugiarse en la música. Debido a esas presiones ejercidas en su entorno cotidiano encontró el valor para destacar y confiar en sí misma a pesar de los señalamientos hirientes.

Eurovisión es tan importante para los europeos que incluso el primer ministro Benjamín Netanyahu aprovechó el momento de euforia que se vivió en las calles de Israel tras su triunfo. Sus primeras palabras al iniciar la semana ante el Consejo de Ministros dominical estuvieron relacionadas con el éxito de “Toy”.

Se trata de la cuarta ocasión que Israel gana el concurso internacional y el resultado se da en el marco del 70º aniversario de la creación del Estado de Israel, aunque también en medio de la polémica por la inauguración de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén.

“Jerusalén está siendo bendecida con muchos dones. Anoche recibimos otro más con la emocionante victoria de Netta: Eurovisión vendrá a Jerusalén el año que viene. Estaremos muy orgullosos de acoger otro importante acontecimiento con amplia audiencia internacional”, comentó Netanyahu.

Pero Eurovisión no es bien visto por todos. Algunos críticos musicales como Fernando Navarro, de El País, lo ha calificado como una gran montaña de basura. En su columna de hoy (14 de mayo) lo dijo con estas palabras: “Eurovisión, ese acontecimiento anual televisivo europeo que tan poco aporta al mundo de la creación musical. Es un evento mediático, un trending topic imbatible y un lugar de exhibicionismo humorístico en las redes sociales, pero es casi imposible montar un tinglado tan decepcionante para la música”.

La canción ganadora tampoco estuvo exenta de críticas. Cuando en Israel se dio a conocer que ese sería el tema que los representaría en el concurso, las voces más conservadoras de la industria de aquel país protestaron al señalar que la manipulación digital de la voz de la intérprete le restaba legitimidad a su talento por lo que tendría pocas posibilidadesd de sobresalir en Eurovisión.

Al final el efecto fue opuesto: una vez que la canción empezó a escucharse en los medios, fue muy bien recibida, pues puso a cantar y a bailar a todo el mundo. Aunado a eso, el tema está inspirado en el movimiento feminista #MeToo, y es un llamado contra los abusos y el acoso del que son víctimas las mujeres en el mundo.

De acuerdo con la BBC, “Toy” fue escrito por Doron Medalie y Stay Beger y la frase más contundente es precisamente la del coro: "No soy tu juguete". Sobre el tema, Barzilai ha dicho que por medio de su voz quiere contribuir a empoderar a las mujeres en general, todas las que luchan por sí mismas.

El estilo de Barzilai no es convencional. La combinación que hace de los sonidos guturales con el uso de su voz es un diferenciador que muy probablemente resultó clave para echarse a la bolsa a la audiencia que siguió y votó en el concurso.

Sin duda, esta semana en Europa todos estarán hablando de “Toy”.


Advertisement

Relacionados