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(Photo by Rick Diamond/Getty Images)

En su exitoso álbum Goblin, Tyler, The Creator publicó un descargo de responsabilidad que debió haber sido innecesario: “Hey, no hagan nada de las cosas que digo en esta canción, ¿ok? Sólo es ficción. Si algo pasa, no vengan a pinche echarme la culpa, blancos de Estados Unidos”. Ya que el gancho de la canción incluye la frase "Kill people, burn shit, fuck school" (mata gente, quema cosas, al carajo la escuela), resulta evidente por qué Tyler quiso prevenir más que lamentar. Pero ningún artista tendría que hacer esto.

Meek Mill probablemente desee haber emitido un descargo de responsabilidad similar para combatir una lectura demasiado literal de sus letras. El artista está siendo demandado por la familia de un hombre al que le dispararon y mataron afuera de uno de sus conciertos el año pasado. Mill se presentó en el Toyota Oakdale Theatre en Wallingford, Connecticut el 30 de diciembre, y dos hombres provenientes de New Haven, Jaquan Graves de 20 años de edad y Travis Ward de 31, fueron asesinados después del show. La familia de Ward levantó una demanda contra Mill y contra el venue, pidiendo $15,000 por daños, según reportó el Hartford Courant.

Su principal motivo para demandar, y podríamos decir que el más legítimo también, es que el foro estaba “groseramente falto de personal y mal equipado para lidiar con el peligroso ambiente que se genera en cualquier concierto de Meek Mill”, citando los casos de tiroteos previos que han ocurrido después de sus shows y los esfuerzos de Oakdale por elevar el nivel de su seguridad después del incidente. Sin embargo, el abogado de la familia, Joel Faxon, se deslizó por una pendiente resbalosa al culpar también a las letras de Mill:

Con canciones tituladas "Body Count" y "Ooh Kill 'Em", que elogian los asesinatos indiscriminados y el caos, el potencial de ocurrencia de incidentes trágicos como este tuvo que haber sido previsto y planeado por Meek Mill, sus promotores y el Oakdale Theatre.

Escuchar canciones de rap como si fueran una autobiografía literal, únicamente basándose en los nombres de las canciones, no es algo nuevo en la guerra de las culturas estadounidense. Si las escuchas con más detalle, te darías cuenta de que no, Meek Mill y Rick Ross no están realmente aceptando haber matado a docenas de personas en "Body Count". ¿Y todos los asesinatos en "Ooh Kill 'Em”? Nada más que eliminar figurativamente a sus adversarios (en este caso, está contraatacando a Kendrick Lamar por su despiadado verso en "Control").

Como notamos cuando se le hizo jaquemate a Fox News en DAMN. a principios de este año, los comentaristas rancios siguen pensando que estás mandando un “mensaje completamente equivocado” cuando hablas de mala conducta policial en vez de glorificar un crimen. Sin importar cuál sea la situación, el elegir selectivamente los audios que se le presentan al público y no confiar en él para crear su propio contexto es siempre un mal acercamiento.

La demanda, como cualquier otra afirmación de que una canción o videojuego cayó en malas manos, no aborda adecuadamente la causa real detrás de la violencia con armas de fuego. Es sólo especulación peligrosa que desestima o directamente ignora el estado mental del asaltante, su acceso a las armas de fuego y su crianza.

Todavía hay una serie de preguntas sin responder alrededor de este tiroteo, y no se ha arrestado a nadie aún cuando ya pasaron cinco meses desde que ocurrió el incidente. Ya que el tiroteo ocurrió en el estacionamiento del venue, ni siquiera sabemos si el asesino estuvo en el concierto escuchando "Ooh Kill 'Em". Y si estuvo ahí, ¿escuchar algunas canciones que hablan sobre asesinatos habrá sido el verdadero catalizador para este acto terrible? ¿Si hubiera habido más seguridad en el venue se habría podido evitar un incidente en su estacionamiento? ¿Puede una demanda traerle paz a la familia? Los trágicos eventos que tuvieron lugar esta semana en Inglaterra probablemente despierten nuevas preocupaciones sobre cómo mantener seguros los espacios donde se toca música en vivo, pero tenemos que ser cuidadosos en cómo asignamos las responsabilidades frente a una tragedia como esta.

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