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(foto de Valeria Ríos)

Después del aterrador temblor que dejó ayer más de 40 edificios derrumbados y alrededor de 224 fallecidos, la Ciudad de México busca prevenir los efectos secundarios que podrá acarrear el sismo.

Muchos ciudadanos han notado grietas en las paredes de su casa y han comenzado a usar en Twitter el hashtag #revisamigrieta para pedir a las autoridades una revisión de los inmuebles, dados los daños materiales que ha causado este temblor de 7.1 grados en el sur y el centro de México.

Para poder satisfacer la demanda de ayuda, el Centro Nacional para la Prevención de Desastres Naturales (Cenapred) ha comenzado en la mañana de hoy, 20 de septiembre, a dar capacitaciones a grupos de ingenieros y arquitectos voluntarios en la Facultad de Arquitectura en la UNAM.

(foto de Valeria Ríos)
(foto de Valeria Ríos)

Johnatan Cuevas, egresado de Arquitectura y voluntario en el centro de reclutamiento, nos explica el proceso: “La idea es que el Cenapred nos dé una capacitación física real para que se dé un diagnóstico de los inmuebles afectados. Hay mucha demanda de gente que está pidiendo que vayan a arreglar sus inmuebles, seríamos el primer frente para que en caso de que veamos algo más crítico se dictamine con un perito y él haga el dictamen correspondiente”.

La capacitación dura poco más de dos horas y mientras el personal de prevención da una cátedra express, más de 1,000 jóvenes con mochilas, chalecos y cascos se forman fuera de la facultad para esperar su turno de tomar el curso y después incorporarse a una brigada.

Las brigadas, conformadas por cinco o seis personas voluntarias no harían dictámenes, “sino evaluaciones de emergencia”, precisa el vocero del Cenapred Tomás Sánchez fuera del Teatro Carlos Lazo en la Facultad de Arquitectura, donde hay unos 300 chicos y chicas aprendiendo el ABC y los peligros de las grietas.

Sánchez precisa que aunque es muy útil la ayuda de los jóvenes y se aprovecha su conocimiento en estructuras y edificaciones, lo cierto es que no están enteramente capacitados para determinar si un edificio es habitable o no, por lo que la responsabilidad final cae en los coordinadores, que son personal del Cenapred, Protección Civil, profesores o incluso estudiantes de posgrado de Arquitectura e Ingeniería, que revisarán los hallazgos de los voluntarios.

Este brazo solidario comenzó ayer, cuando un grupo de 200 arquitectos e ingenieros se acercaron al Cenapred para pedirles una capacitación extraordinaria y así colaborar en los deberes de revisión, que por protocolo se realizan entre 24 y 48 horas después de los desastres naturales.

Siguieron su ejemplo cientos de egresados, alumnos, despachos de arquitectos e ingenieros, constructoras y profesores que esperan ansiosos por salir a campo a prevenir otra tragedia.

“Hay que estar atentos a los comunicados que haga el Gobierno de la Ciudad para estos profesionistas, ahí es donde hay que dirigirse”, pide Sánchez a quienes quieran apuntarse como voluntarios.

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