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(Obligatorio)
Ann Wilson en un concierto en 2016.

Cuando Ann Wilson escribió “Barracuda” –sin duda el tema más icónico de su banda, Heart– hace cuarenta años, la cantante no habría imaginado la vigencia y el poder que su mensaje podría llegar a tener al pasar de las décadas.

En una entrevista reciente con Rolling Stone, Wilson habló de la familiaridad que encontró entre el acoso sufrido por Taylor Swift y la amenaza que enfrenta su personaje ante ese depredador de aspecto temible representado en la figura de una barracuda.

La idea de la canción, cuenta Wilson, surgió en el backstage en 1977, cuando Heart acababa de dar un show como abridores de los Kinks en Detroit. De pronto alguien llegó y le preguntó dónde estaba su “amante”, en referencia a su hermana, pues su disquera, buscando generar controversia y publicidad, había publicado en Rolling Stone que tenía una relación incestuosa con su hermana.

“Eso nos molestó mucho. Iba en contra de todo lo que estábamos tratando de iniciar, tratando de inventar, y el hecho de que nuestra primera vez en la revista tuviera una implicación lasciva nos pareció totalmente fuera de lugar. Para el promotor de la disquera había sido una gran idea vendernos como hermanas en una relación lésbica incestuosa, me di cuenta de la enorme deshonra que implicaba para nosotras. Así fue como surgió la letra de la canción, estaba llena de furia cuando la escribí. Espero que esa canción sea útil ahora que las mujeres están replanteándose qué quieren y qué no”, dijo.

Para una mujer como Ann Wilson, quien se abrió paso en el mundo del rock desde los primeros años de la década de los setenta, no son ajenos el sexismo, la discriminación de género y la burbuja de poder que protege a los depredadores desde entonces.

Cuando le preguntan si ha tenido experiencias similares a la de Taylor Swift, Wilson responde que han sido muchas las ocasiones en las que ha tenido que lidiar con esto. “Cuando teníamos veintitantos años, íbamos a las estaciones de radio y nos decían: ‘nos encantan sus tetas’. Era muy molesto. Pero en los setenta, si yo le llegaba a decir que algún locutor de radio famoso me había tocado de una manera inapropiada, ¿a quién hubieran despedido? A mí”.

Eran tiempos en que este tipo de situaciones simplemente se pasaban por alto, no había que hacer demasiado escándalo por ello. La respuesta habitual de la mayoría de la gente en ese entonces –y aún ahora- habrían sido las descalificaciones y los insultos, que las hermanas Wilson y tantas mujeres en la industria de la música tuvieron que soportar.

En lo que respecta a la imagen de las mujeres y su sexualidad, Wilson menciona que nunca ha habido un trato justo porque a las mujeres se les exige verse atractivas, con mucho maquillaje, sexys, listas para el sexo. Desde su punto de vista, sigue siendo un reto para las mujeres jóvenes –o en edades fértiles- pues sigue habiendo mucha presión en torno a ellas, y en ese entorno es muy difícil descubrirse como un ser valioso independientemente de su capacidad de procrear.

“Siempre habrá quien quiera decirnos lo que debemos hacer. Yo no tengo mi pubis depilado, tengo vello en las axilas. ¡Soy una mujer natural! Y sí, hay algunas Patti Smith en cada generación, pero la mayoría tiene miedo de parecer algo más que una mujer excelente o presentar una imagen que resulte poco atractiva para el género masculino. Pero hay que entender que eso ha cambiado: ahora hay todo un arcoiris de personas que quieren verse sexys en la medida en que se sienten cómodos consigo mismos”, señaló.

A las cantantes mujeres que aún enfrentan una situación de acoso en las que creen que denunciar representará una amenaza para su estabilidad laboral, Ann Wilson les recomienda buscar asesoría, así como no quedarse con el miedo al punto de que se vuelva una carga con la cual lidiar por el resto de la vida.

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