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Diciembre de 1967 es un mes especial, ya que en esas fechas vio la luz el primer disco del gran cantautor canadiense Leonard Cohen, álbum que llevó por nombre, simplemente, Songs of Leonard Cohen.

La aparición de este álbum hace medio siglo resulta importante no sólo por haber marcado el inicio de la carrera discográfica de Cohen –por aquellos días un trovador y poeta de 34 años–, sino, como señala Rockdelux, por tratarse de una obra clave para entender la canción de autor y la cultura popular del último medio siglo.

En ese momento, aquel hombre nacido en Montreal, en el seno de una familia culta e intelectual, era ampliamente reconocido como escritor y había publicado varios poemarios y novelas. Desde niño había aprendido a tocar la guitarra y a los 17 años empezó a tocar canciones de country & western en algunos cafés de su ciudad natal.

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Con dos exitosos libros de poesía publicados, se mudó a Nueva York en 1961, donde siguió escribiendo y publicando libros, entre ellos la muy reconocida novela Beautiful Losers (1966). Fue entonces que sintió la inquietud de componer canciones y lo hizo con tanto o más talento que en su labor como escritor. En una selección de las mejores canciones grabadas por el músico a lo largo de sus 25 años de carrera, muchas de ellas pertenecen precisamente a su álbum debut.

Quizás esas canciones hubieran permanecido en el anonimato, pero su amiga, la cantante de folk Judy Collins, le pidió su composición “Suzanne” para incluirla en su siguiente disco. El tema empezó a tocarse en estaciones de radio independientes y logró una gran aceptación.

Judy convenció a Leonard de profesionalizarse como músico y grabar su propio disco. A mediados de 1967, Cohen participó en el afamado festival de música folk de Newport y poco después apareció su álbum debut Songs of Leonard Cohen que, además de “Suzanne”, contiene piezas hoy clásicas como “Sisters of Mercy”, “So Long, Marianne”, “Hey, That’s No Way to Say Goodbye” y “Winter Lady”, entre otras joyas.

Aunque para entonces ya había otros trovadores tan importantes como Bob Dylan o Tim Hardin, Leonard Cohen logró ponerse a su altura e incluso superarlos gracias no sólo a la calidad de su poesía, sino a la perfección melódica de su música y a su peculiar voz, grave y profunda, que contrastaba ciertamente con el timbre de Dylan y de varios vocalistas de aquella época dorada del rock.

El crítico Mark Deming dijo acerca de Songs of Leonard Cohen que muchos artistas trabajaron a lo largo de su carrera intentando crear una obra tan singular y completa como Songs of Leonard Cohen, mientras que al canadiense le bastó con entrar por primera vez a un estudio de grabación para conseguirlo. Pocos músicos han tenido jamás un debut tan memorable y duradero.

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