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Foto: Facebook Yuri

Yuri no está sola. México es un país conservador y homofóbico. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México, ocho de cada diez personas de más de 50 años opinan estar en desacuerdo con que a las parejas de hombres homosexuales se les permita adoptar niñas y niños. Y siete de cada diez personas que se encuentran entre los 30 y 49 años de edad opinan lo mismo.

Lo curioso es que a la gran mayoría le da por negarlo. No quieren que se les acuse de conservadores e intolerantes. Así, en un planteamiento retorcido que pretende conciliar ideas opuestas, se han popularizado frases como: “No tengo nada en contra de los gays… mientras no se metan conmigo”.

En este contexto no sorprende que una cantante cristiana como Yuri pueda sentirse tan segura de la congruencia de sus palabras cuando afirma: “Mi instructivo de vida dice, hombre y mujer. Yo soy cristiana. Pero el que yo no esté de acuerdo (con la adopción homoparental) no quiere decir que yo sea homofóbica”, señaló en entrevista para CNN.

O sea sí pero no. Yuri al menos se toma el tiempo de aclarar que es cristiana. Los numerosos estudios psicológicos y psiquiátricos que demuestran que no hay diferencias entre el desarrollo de los niños con padres del mismo sexo y el de los hijos de parejas heterosexuales son, para la cantante, un montón de datos que prefiere ignorar.

¡Pero no es homofobia! ¡No se confundan! Sí, pero de lejitos. Sí, pero no se metan con ella.

Unos minutos después de su declaración en CNN, el actor Mauricio Mejía le dijo en Twitter: “Tú adoptaste y estabas más ‘perdida’ en tu vida que nadie. ¿Y tú si mereces educar a un niño? Dios dice no juzgues y lo que haces es un juicio. Estar rodeada de gays (la cantante se refirió a la gente que trabaja con ella) no te hace amarnos. Te sirven, por eso los tienes contigo”.

Si Yuri consiguió resurgir de entre las cenizas fue, en buena medida, gracias a la comunidad gay que la sigue, escucha sus canciones y va a sus conciertos. Pero ese es otro asunto que a la cantante tampoco parece importarle mucho. El año pasado, cuando publicó en su cuenta de Twitter el cartel de la película Pink (producción ultraconservadora que ridiculiza a los homosexuales y desvirtúa la adopción homoparental) dijo que sólo estaba apoyando a un amigo en la promoción de la cinta, pero, ¡de ningún modo estaba siendo homofóbica!

¿Es tan difícil entenderlo?

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