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Foto: Chris Pizzello / Invision / AP

No importa que un equipo de estudiantes y científicos del Reino Unido haya desarrollado un algoritmo que permite establecer las condiciones necesarias para que una canción se convierta en un éxito millonario, quienes viven de escribir canciones saben que no hay manera de predecirlo: un hit está impregnado de componentes misteriosos, inexplicables e imposibles de asir.

Quienes insisten en la posibilidad de definir una ecuación que establezca la diferencia puntual entre un hit superpegajoso y una canción cualquiera aseguran que esto puede hacerse “a partir de un número de parámetros basados en sonoridad, simplicidad armónica y facilidad o atracción para el baile, mediante la base de aprendizaje de la inteligencia de un software que toma información de las canciones rankeadas en el top 40 de los últimos 50 años en las listas del Reino Unido”, según el equipo de nerds de la Universidad de Bristol.

Pero para los simples mortales todo esto es teoría. En la realidad los hits surgen de manera inesperada, simplemente se nos pegan. De un día para otro despertamos y nos escuchamos tarareando “because I’m happy…” “don’t believe me just watch”, “cómo tu te llamas, yo no sé, de dónde llegaste ni pregunté…” o la que sea la canción del momento.

Eso es precisamente lo que está pasando con “Despacito” en todo el mundo. Por un lado está su récord oficial al llevar seis semanas encabezando la lista de Billboard, pero también está haciendo que miles de personas se pongan a bailar o que le suban al volumen cuando suena mientras van manejando.

Hagan la prueba: escúchenla una vez y no van a poder dejar de cantarla todo el día. ¿Su efecto tiene que ver con su sonoridad, su simplicidad armónica y su atracción para el baile? No tenemos la menor idea.

¿Y qué creen? Su coautora tampoco se explica qué diablos está provocando esta locura. “Todo mundo me pregunta en qué radica el éxito de “Despacito” y yo no lo sé. No siento que sea muy diferente de otras canciones que hemos escrito a lo largo del tiempo”, dijo la cantante y compositora panameña Erika Ender en entrevista para Notimex.

Lee: "Despacito", el éxito latino de la década.

“Si hablamos de fórmulas y nos ponemos científicos, se trata de la misma métrica que ya he utilizado antes, el cariño y la autenticidad con la que se hizo es igual, pero creo que el tema llegó en un momento para marcar un antes y un después, es un conjunto de elementos a considerar”, agregó.

Esos “elementos a considerar” son muy probablemente la magia, el misterio y todo lo inexplicable que puede haber en torno a la música. Pensemos en otro momento crucial en la historia del pop: “La Macarena”. Nada menos que la canción más exitosa de la década (los noventa) y la séptima canción más exitosa en la historia del pop.

Elucubremos. Quienes la escribieron no se sentaron a desarrollar una idea con el propósito de llegar al número uno mundial de Billboard y quedarse ahí durante 14 semanas. De otro modo no se habrían puesto a escribir líneas como “Dale a tu cuerpo alegría, Macarena, que tu cuerpo es pa' darle alegría y cosa buena. Dale a tu cuerpo alegría, Macarena, hey Macarena!” ¿O sí?

La historia de esta canción se remonta a los primeros noventa, cuando los sevillanos Antonio Romero y Rafael Ruiz estaban en una fiesta e improvisaron unas líneas para acompañar a una profesora de flamenco que se puso a bailar durante la reunión. Esa misma noche, al llegar al hotel, escribieron el tema.

Al igual que con “Despacito”, fue hasta que se publicó un remix con partes en inglés cuando todo explotó. “La Macarena” se volvió un himno de fiesta en Estados Unidos y en el mundo, pero a diferencia de Luis Fonsi y Erika Ender, sus autores tenían clarísimo a qué se debía el éxito de la canción: había sido un milagro de la virgen de la Macarena, según cuenta Alaska en entrevista para Vanity Fair.

Otra gran prueba del aspecto impredecible del éxito en la música son todas esas canciones (50 para ser exactos) que Billboard considera los mejores temas en la historia de la música latina.

En lo más alto se encuentran “Esta tarde vi llover” de Armando Manzanero, “Mambo No.5 de Dámaso Pérez Prado, “Bésame mucho” de Consuelo Velázquez, “Livin la vida loca” de Ricky Martin, “El día que me quieras” de Carlos Gardel, “Bailando” de Enrique Iglesias, “Pedro Navajas” de Rubén Blades y “Gasolina” de Daddy Yankee, cada una con atributos y combinaciones absolutamente diferentes que simplemente nos engancharon, en su momento y para la posteridad.

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