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Foto: Flickr, hellboy_93

Este martes 17 de octubre, Google estrenó un doodle de Selena Quintanilla con motivo del aniversario del álbum debut de la Reina del Tex Mex. Un doodle, para quien no conoce el término, es una caricatura digital animada que se coloca en el buscador del servidor. Figuras de la música, política, arte y literatura han tenido su propio doodle como Violeta Parra, Amalia Hernández, Dolores del Río, Freddie Mercury, John Lennon, JFK, Martin Luther King, Victor Hugo, entre muchos otros.

El caso de Selena, aunque no es el único, significa mucho actualmente. En primer lugar, porque a 22 años de su muerte, su asesina ha revelado las causas de porqué le quitó la vida diciendo que “quería simular un asalto para evitar ir a la cárcel y, sobre todo, para no pagarle los casi 200 mil dólares que le había robado durante su administración de las tiendas de ropa y el club de fans" lo que demuestra la cada vez más retorcida mente de Yolanda Saldívar. La segunda, porque Selena es símbolo de intercambio cultural entre México y Estados Unidos, una migración cultural de sonidos, letras y ritmos que el actual presidente Donald Trump quiere bloquear a toda costa.

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En un cruce paradójico de contexto sociocultural cuando los dos países comenzaban negociaciones económicas, Selena ya era todo un fenómeno para la comunidad latina que residía en Estados Unidos en la década de los noventa. Fue en 1989 cuando la cantante mexicoamericana lanzó su primer álbum como solista tras la disolución de Selena and The Dinos, sufijo que se incluyó para darle cabida a su familia, quienes se encargaban de tocar y componer el sello personal de su sonido. El debut de Selena apenas alcanzó la posición número siete en el Top Billboard de Regional Mexicana pero mostraba ya un vistazo a esa figura latina que estaba haciendo de las suyas en el mundo anglo. En la portada, se observa una acechante Selena, inocente, pero con el hambre suficiente para conquistar el norte en tan sólo cinco años.

Selena Quintanilla se ha convertido en un mito. En un recuerdo que escribió la periodista María García para TrackRecord, el intercambio cultural es visible desde el sonido hasta el reflejo de la figura idílica que representó: “Los beats del pop estadounidense latentes en su música tejana la hicieron accesible para un público mucho más amplio que el que cualquier otra estrella mexicana hubiera podido conquistar anteriormente. Beyoncé profesa su devoción; Solange canta covers de Selena — reinas honrando a otra de su misma liga. Drake y Kylie Jenner comparten fotos de ellos mismos usando playeras de Selena. Eddie compró la mía en Urban Outfitters. Su tribu se extiende más allá de las chicas latinas morenas. Pero nosotras somos las originales”, menciona la reportera que reside en Estados Unidos y que vivió el fenómeno de Selena cuando tenía 10 años de edad.

María es sólo una de las miles de jóvenes latinas que se identificaron con Selena: “Por fin teníamos a un ídolo público que compartía nuestra imagen, cuyo acento y la textura de su cabello se parecía a los nuestros, una mujer que nos enseñó que podíamos ser texanas y mexicanas y estadounidenses, todo a nuestra manera. Éramos las forasteras, en cambio constante, flotando entre las esferas de identidades culturales vagas y nunca logrando encajar completamente en ninguna de ellas”.

Para Perla Campos, Global Marketing Lead de Google Doodles y Project Manager y creadora del doodle que hoy celebra la vida y la primera obra de Quintanilla, Selena ha sido una constante en su vida como latina en Estados Unidos: “Crecí como la hija de una madre soltera inmigrante mexicana que vive en una pequeña ciudad (principalmente blanca) a las afueras de Fort Worth, Texas. Selena ha sido parte de mi vida desde que tengo memoria".

Hay otros hilos conductores que llevan a Selena hoy en día a ser relevante en el contexto histórico. A pesar de su matiz económico, el Tratado de Libre Comercio que se renegocia actualmente entre Estados Unidos, Canadá y México comenzó justo hace dos décadas cuando Selena comenzó a batir las listas de popularidad en EU. Además, la instrumentación con la que A.B Quintanilla revolucionó la música tejana al mezclar sintetizadores y un acordeón se ha quedado marcado como una marca en la música de Selena. También, la muestra de que México y Latinoamerica es parte fundamental de Estados Unidos ha quedado como registro en la estatua que fue hecha en homenaje de Selena en su ciudad natal, Corpus Christi, en 1998, incluyendo la celebración que sus todavía seguidores hacen en memoria de Selena, el Festival de la Flor.

Recientemente, una figura de cera de Selena fue exhibida en Nueva York y fue instalada de forma permanente en una sala del museo Madame Tussauds en Times Square, mismo recinto donde yacen esculturas de Romeo Santos, Ricky Martin y Jennifer López, algunos músicos latinos que se han insertado en la conciencia colectiva de Norteamérica.

Sea desde el arte hasta la religión, Selena es y será una marca indeleble del intercambio entre nuestro país y Estados Unidos. “Selena era mi Vírgen María; cuando me preocupaba que mi cabello espeso fuera a esponjarse por el clima húmedo, me acordaba de cuán icónica se veía Selena en su último concierto, con la textura de su cabello natural saliendo a la luz conforme bailaba y sudaba. Si me veía tentada a lamentar mi lugar transitorio entre culturas diferentes, pensaba en cómo fue posible para ella moverse graciosamente entre ambas, sin perder su esencia”, describe María, la periodista.

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