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Fotos: Morrissey Official, Depeche Mode, U2, Facebook Oficiales.

El viernes 1 de diciembre de 2017, U2 compartió un nuevo disco titulado Songs Of Experience. Afortunadamente, esta vez no lo hizo de una forma agresiva con los consumidores, como lo hiciera en el álbum Songs Of Innocence que integró a las cuentas de iTunes de todos sus usuarios en 2011.

El lanzamiento de la nueva producción discográfica de los irlandeses ha generado controversia entre medios de comunicación. La revista Rolling Stone en Estados Unidos, se comenta, colocó al nuevo álbum en la tercera posición de los mejores álbumes del 2017 simplemente porque Jann Wenner (editor de la revista) es amigo de Bono. Esto nos motivó a hacer un análisis sobre si estos nuevos discos de los artistas viejos son en realidad tan buenos como algunos dicen.

Para digerir el siguiente texto, se le hace la decorosa propuesta al lector para abrirse a la crítica y a la mayor objetividad posible. Esto no a manera de advertencia, sino como una propuesta para generar nuevos criterios.

Ya desde los años noventa, hemos podido observar la decadencia de grupos musicales de generaciones pasadas como The Rolling Stones que después del estreno de Bridges To Babylon, algunos dirían, no han tenido un disco bueno comenzando desde el fallido A Bigger Bang (2005) y Blue & Lonesome, álbum de covers que la agrupación lanzó a finales justo en diciembre de 2016.

El País toma como ejemplo a Depeche Mode y menciona que desde el comienzo de este siglo y la llegada de Exciter en 2001, la banda no ha tenido nada más que ofrecer en el estudio de grabación y pareciera que "todos los álbumes de ahí en adelante están cortados con la misma tijera". Desde esa fecha, la banda ha lanzado Playing the Angel (2005), Sounds of the Universe (2009), Delta Machine (2013) y Spirit (2017), cuatro álbumes que, de acuerdo al diario español y a nuestro criterio, son totalmente prescindibles.

El caso de U2 es complejo. Los irlandeses tenían la imagen de una banda que destacaba por una cualidad en específico: ser los chicos buenos del rock, los humildes y los sensibles de la década del ochenta. En los años dosmil tras la llegada de All That You Can't Leave Behind (2000), el concepto de la banda era uno totalmente distinto. Bono apareció en los videos promocionales de "Beautiful Day" y "Elevation" disfrazado de chavo-ruco vestido con chamarra de piel, lentes obscuros, cabello medio largo y una actitud prepotente que le dio a conocer a las nuevas generaciones una personalidad nefasta.

Además de todo, la banda comenzó a involucrarse con la aristocracia e intentó aparentar ser la banda más altruista de la historia dejando a un lado lo importante, la música. Desde No Line On The Horizon (2011) hasta los dos álbumes más recientes, U2 no hace más que dar vueltas en círculos en sus composiciones.

Un caso aún más fallido es el de Morrissey. El exvocalista de The Smiths tuvo una trayectoria exitosa a finales de los ochenta y en los noventa con Viva Hate (1988), la compilación Bona Drag (1990), Kill Uncle (1991), Your Arsenal (1992) y Vauxhall and I (1994) e incluso el álbum Morrissey Greatest Hits de 2006 en el que incluyó canciones destacadas que llamaron la atención de la radio británica e internacional como "First Of The Gang To Die" y "Irish Blood English Heart". Sin embargo, la evolución del ídolo de Manchester de ser el poeta deprimido a ser un anciano iracundo y sin perspectiva de vida se muestra en sus más recientes discos World Peace Is None Of Your Business (2014) y Low In High School (2017), que desde el título generan controversia en lugar de reflexión.

Ni hablar de Bryan Adams ¿Quién recuerda alguna otra canción que no sea "Summer Of 69" o "(Everything I Do) Do It For You"? Pues el músico canadiense se aferró a su carrera dentro del estudio de grabación este año al publicar Ultimate, otro álbum que no hizo ruido ni siquiera dentro de sus propios oídos, aunque eso sí, tiene una colaboración con Sting, otro ícono al que ni siquiera se le puso atención el año pasado con su más reciente disco 57TH & 9TH.

Hay dos razones primordiales por las cuales hemos perdonado la falta de creatividad de estos grandes artistas. La primera es porque nos gana la nostalgia. Es cierto, siempre anhelaremos como seres humanos las comodidades o incluso las rebeldías del pasado que nos recuerdan buenos momentos; un enamoramiento, una aventura juvenil o incluso una simple sensación de empatía con la tristeza o alegría de la música. La segunda razón tiene que ver con las memorables presentaciones en vivo que han ofrecido estos artistas. El setlist es casi impecable. Pueden escucharse canciones de la mayor parte de su discografía y además, apuestas por espectáculos visuales memorables. Nadie se quejaría por ir a un concierto de los Stones, U2 o Depeche Mode: son shows épicos.

A pesar de esto, nunca es mal momento para reflexionar ¿Hasta cuando vamos a perdonar la poca creatividad de nuestros ídolos musicales? Sí. Seamos sinceros, ¿cuándo fue la última vez que bandas como The Rolling Stones, U2, Depeche Mode, Guns N' Roses, Paul McCartney y más, impactaron socialmente al mundo como alguna vez lo hicieron? Definitivamente no en las últimas décadas.

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