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Foto: Owen Sweeney / Invision / AP

El anuncio oficial del boicot cultural contra Israel se dio en febrero de 2015. En una carta firmada por más de cien miembros de la organización Artistas por Palestina se dio a conocer lo siguiente:

“No tendremos más relaciones culturales con Israel. No aceptaremos invitaciones profesionales, ni fondos de ninguna institución vinculada al gobierno. Desde la Operación Lluvia de Verano no se le ha dado tregua a los palestinos ante el implacable ataque de Israel sobre su tierra, su sustento y su derecho a ser reconocidos políticamente. De acuerdo con la organización israelí de derechos humanos B'Tselem, 2014 (cuando las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron la Operación Margen Protector)​ fue uno de los más crueles y mortíferos en la historia de la ocupación. La catástrofe palestina continúa”.

“Las guerras de Israel también se libran en el frente cultural. Su ejército se dirige a las instituciones culturales palestinas para atacarlas e impide la libre circulación de sus trabajadores. Son sus propias compañías de teatro las que actúan ante audiencias de colonos en Cisjordania, y esas mismas compañías recorren el mundo como diplomáticos culturales que promueven Brand Israel (una campaña para promover a Israel como destino cultural y moderno)”.

“Durante el apartheid sudafricano, los músicos anunciaron que no iban a tocar en ‘Sun City’. Ahora estamos diciendo, en Tel Aviv, Netanya, Ashkelon o Ariel, no tocaremos música, no aceptaremos premios, no asistiremos a exhibiciones, festivales o conferencias, no realizaremos clases magistrales o talleres hasta que Israel respete el derecho internacional y termine la opresión colonial que ejerce en contra de los palestinos”.

El documento, firmado por Roger Waters, se convirtió desde entonces en una medida de presión mucho más fuerte sobre otros artistas para pedirles públicamente que no toquen en Israel. A pesar de que Waters lleva décadas en una cruzada anti israelí, este año su “petición” se transformó en una abierta forma de censura y rechazo contra quienes no están de acuerdo con alinearse al boicot.

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El caso más polémico fue el de Radiohead, quienes se negaron a cancelar su presentación en Tel Aviv el 19 de julio, fecha con la que cerraron la gira de A Moon Shaped Pool. Ante los ataques desde diversos flancos –cartas abiertas de rechazo, publicaciones llenas de indignación y furia en redes sociales–, fue Thom Yorke quien finalmente expresó la postura de la banda:

“Tocar en un país no significa que apoyemos a su gobierno. Hemos tocado en Israel durante más de 20 años, a lo largo de los cuales ha habido gobiernos distintos, unos más liberales que otros, tal como lo hemos hecho en Estados Unidos. No apoyamos a Netanyahu en la misma manera en que no apoyamos a Trump, pero seguimos tocando en Estados Unidos”.

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Esta semana ha sido el turno de Nick Cave y The Bad Seeds. La banda se presentó el 19 y 20 de noviembre en Tel Aviv y, por supuesto, los reclamos de Waters no se hicieron esperar. Ante la presión para que cancelaran sus conciertos “mientras el apartheid permanezca”, Nick Cave decidió dar una rueda de prensa para hablar al respecto.

En su mensaje a los medios, Nick Cave dijo que llevaban 20 años sin tocar en Israel en parte porque presentarse en ese país puede ser caro y complicado, pero también en buena medida por la presión que ejercen Roger Waters y compañía: “Tienes que pasar por una especie de humillación pública por parte de Roger Waters y quienes lo secundan. Nadie quiere ser avergonzado públicamente. Es lo que más tememos, de alguna manera. Y, para mi vergüenza, yo lo hice durante 20 años. Si surgía la propuesta de tocar en Israel yo decía ‘mejor no lo hagamos’”.

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De acuerdo con NME, el músico explicó que su cambio de actitud se produjo cuando Brian Eno le pidió que firmara el documento del boycot cultural. “No quise firmarlo, sabía que algo estaba mal con ese documento. Fue entonces cuando pensé que al no firmar, resultaba contradictorio de mi parte seguir sin tocar en Israel. Eso me pareció una actitud cobarde”, explicó.

Después de pensarlo mucho, Cave informó a su banda que tocarían en Israel. “De repente se volvió muy importante para mí oponerme a las personas que intentan censurar, intimidar y silenciar los músicos”, dijo.

“Hay dos razones por las que estoy aquí. La primera es que amo Israel y a los israelíes, y la segunda es que se trata de nuestra declaración de principios contra aquellos que intentan censurar a los músicos. Fue el propio movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) a Israel lo que me ha motivado a tocar nuevamente aquí”, señaló.

La decisión, por supuesto, ha vuelto a desatar la indignación y la furia de los Artistas por Palestina, a quienes les resulta imposible aceptar que alguien pueda actuar conforme a su propio criterio.

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