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Foto: Chris Pizzello / Invision / AP

En los años ochenta, Michael Jackson fue coronado por la crítica como el Rey del Pop. El álbum que lo llevó a ganarse tal mote fue Thriller, obra producida por Quincy Jones en el que podía escucharse la influencia de la música disco y el synth pop en temas como “Wanna Be Starting Something”, “PYT (Pretty Young Thing) y “Billie Jean”, hasta la influencia del rock en “Beat It”. Todas las canciones del álbum cuentan con un ritmo distintivo y cada una es diferente a la anterior.

Con el paso de los años, sin embargo, el pop se ha convertido en un género con ritmos y melodías repetitivas y las cualidades por las cuales Jackson fue nombrado disminuyen, de acuerdo con estudios científicos.

En 2011, el diario británico The Independent publicó una investigación hecha por el laboratorio de sistemas inteligentes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Bristol, en la que académicos muestran por qué los éxitos pop son más “ruidosos y repetitivos” actualmente a comparación de décadas anteriores.

El equipo examinó el Top 40 de los hits en Gran Bretaña de los últimos 50 años e identificaron que el tempo, la métrica, la duración de las canciones y el nivel de ruido, son similares entre las canciones. Además, compararon elementos como “simplicidad armónica”, lo que significa lo básica o simple que es la secuencia de acordes y lo “no armonioso”.

En 2012, la revista The Atlantic compartió un reporte del Consejo Nacional de Investigaciones en España en el cual se describe al pop como un estilo musical “blando, ruidoso, predecible y que reciclaba las mismas progresiones de acordes una y otra vez”. El estudio, que se basa en el análisis de más de 464,411 canciones populares lanzadas entre 1955 y 2010, encontró que la mayoría de las canciones del nuevo milenio tienen “menos variedad de transiciones de tono” que temas publicados en cualquier otra década. Los investigadores españoles concluyeron que las viejas canciones podrían hacerse escuchar "novedosas y de moda" grabando los instrumentos de nuevo y aumentando "el volumen medio".

Según el musicólogo David Huron, académico de la Universidad de Ohio, la culpa no es de los compositores o los músicos pop: “Nuestros cerebros prefieren melodías que ya conocemos. 90% del tiempo que gastamos escuchando música, buscamos canciones que ya hemos escuchado. Esto es porque canciones familiares son más fáciles de procesar y hay un menor esfuerzo para pensar —sea una canción, una pintura o una idea—. En psicología, a esta idea se le conoce como fluidez: cuando una pieza de información es consumida con fluidez, es atractiva para nuestra nuestros patrones de expectativa y nos hace sentir satisfechos y seguros”.

Por su parte, Norbert Schwarz, profesor de psicología en la Universidad del Sur de California que se dedica a estudiar la fluidez, le dijo a The Atlantic en un artículo reciente: "Las cosas que son familiares son reconfortantes, especialmente cuando uno se siente mal. Cuando estás de mal humor, quieres ver a tus viejos amigos. Quieres comer comida que te gusta. Creo que esto se aplica a un gran consumo de medios. Cuando estás estresado, no quieres poner una nueva película o una pieza de música desafiante. Quieres lo viejo y familiar ".

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