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Foto: Berenice Bautista / AP

En 1997 nadie habría imaginado que el poder censor de la corrección política predominaría sobre el de los medios. Hoy que la televisión dejó de gobernarnos y el imperio del rating llegó a su ocaso para ceder su lugar a un mundo dominado por Google, Facebook, Apple y Netflix llama la atención que una canción como “Que no te haga bobo Jacobo” siga siendo tan pertinente como hace 20 años.

Jacobo no era una persona en específico. El transcurrir del tiempo nos ha permitido ver que la canción hacía un llamado a no quedarse embelesado con las historias que se nos cuentan en los viejos y en los nuevos medios.

Los putos de "Puto" nunca fueron homosexuales y la canción jamás pretendió ser un himno homofóbico. Estaba muy claro: puto ha sido siempre el que creyó lo del informe, el que quedó conforme, el que nos quita la papa y también el que lo tapa.

Puto es quien dice poseer un documento que certifica que el colegio Enrique Rebsamen operaba con legalidad. Y ese es el tipo de razones por las que el álbum debut de Molotov sigue siendo, a 20 años de distancia, el soundtrack perfecto del descontento en nuestro país.

Con Dónde jugarán las niñas Molotov alcanzó todo lo que una banda de rock mexicana habría soñado y mucho más: grabar en los mejores estudios con los productores más prestigiosos de Latinoamérica –Gustavo Santaolalla y Anibal Kerpel–, vender muchos discos, llenar foros, girar por Europa, ser adorados en tierras remotas -como Rusia- y, lo más importante, trascender con un álbum que no ha tenido equivalentes en las dos décadas de su existencia.

Pero no todo ha sido celebración. Dónde jugarán las niñas representó también una dura lección para sus integrantes. Universal abusó de unos veinteañeros Micky Huidobro, Tito Fuentes, Randy Ebright y Paco Ayala, quienes en medio de la emoción por firmar con una gran disquera, se olvidaron de ver las letras chiquitas. Debido a que las grabaciones pertenecen a perpetuidad a Universal Music, a 20 años de haberse formado como banda, Molotov no puede sacar una recopilación.

Por eso, en cuanto tienen oportunidad de dar algún consejo a músicos que se inician en el medio, todos los Molotov grian: “¡No firmen nada!”. Porque en medio de toda esa fiesta que implica tener un glorioso punto de partida en su carrera, las consecuencias de los abusos legales es algo que los ha acompañado desde entonces.

En esta entrevista, Molotov nos habla de los tracks más significativos de Dónde jugarán las niñas y de lo que implica para ellos tocar estas canciones en vivo con la misma energía y el mismo entusiasmo de 1997.

Molotov a 20 años del ¿Dónde jugarán las niñas?

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