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Girl's Day

Cuesta imaginarlo pero destrás de las melodiosas canciones y de los rostros bonitos que predominan en el K pop hay incontables historias sórdidas de humillación, abuso, explotación sexual y laboral.

Aunque no es algo exclusivo de la música popular coreana. La industria del entretenimiento del país asiático –y la del mundo entero– está plagada de historias turbias que involucran a jóvenes que intentan abrirse paso en este medio y a hombres poderosos, managers y directores ejecutivos que suelen mostrar un comportamiento de auténticos depredadores.

De acuerdo con el investigador y periodista Jorge Grajales, quien habló al respecto en su podcast semanal Hacia Asia –programa dedicado a la cultura pop asiática– hay un caso que marcó un antes y un después en relación al acoso sexual en la historia del K pop.

En 2009, la actriz Jang Ja Yeon se suicidó a los 29 años. En una nota póstuma de siete páginas mencionó a mucha gente del mundo del entretenimiento, a quienes acusó de haberla explotado y violado. Era una joven artista que había quedado huérfana poco después de haberse iniciado en ese mundo, por lo que se convirtió en blanco fácil para los abusadores y explotadores que la rodeaban.

Después de este escándalo surgió una legislación que regula los contratos de entretenimiento, en la que se estipulan los derechos y obligaciones de las empresas, los apoyos que los artistas deben tener para el cuidado de su salud mental, entre otros puntos relacionados. A pesar de esto, subraya Grajales, ha sido poco lo que ha conseguido esta regulación para acabar con los abusos.

En ningún otro país del mundo surgen a tal velocidad, y de manera tan perfecta, bandas prefabricadas como se hace en Corea del Sur. Es una industria millonaria en donde las compañías manejadoras se han vuelto estrictas hasta alcanzar un punto obsesivo. Hay escuelas donde entrenan a quienes aspiran a ser parte del mundo del K pop, y estas instituciones son frecuentemente visitadas por cazadores de talentos que forman parte de las compañías de entretenimiento.

En mayo de 2017, Kwon Soo Il, uno de los jefes ejecutivos de una de estas agencias fue arrestado por segunda vez por exigir a chicos y a chicas de su catálogo de artistas que ofrecieran favores sexuales a sus patrocinadores. La Suprema Corte de Justicia de Corea lo condenó a 20 meses de prisión y a una multa de 17 mil dólares después de encontrarlo culpable de prostitución. En un juicio previo había sido sentenciado a 18 meses de prisión y a una primera multa, antes de que que la sentencia fuera extendida al descubrirse nueva evidencia.

A pesar de que las denuncias son muy aisladas, recientemente la cantante Kim So Hee del grupo I.B.I. habló de su caso en el programa Idol Drama Operation Team, en el que detalló cómo un antiguo jefe de una agencia le propuso matrimonio y la acosó, a pesar de que ella era menor de edad. Primero fue obligada a trabajar en un restaurante durante seis meses para, supuestamente, poder financiar su debut. Después, el directivo en cuestión la obligaba a acompañarlo a todas partes, hasta que, cierto día, le propuso matrimonio.

Al hablar al respecto con otras chicas que aspiraban a tener una carrera en el K pop se sorprendió al escuchar de muchas de ellas que se trataba de una situación muy recurrente.

Otro caso que sacudió a la industria se dio en 2012 cuando se reveló que Jang Seok Woo, CEO de Open World Enterntainment había estado acosando, a lo largo de seis años, a varias chicas menores de edad (aspirantes a cantantes), a quienes obligaba a participar en actos sexuales con los chicos integrantes de las boybands de su compañía, entre ellas The Boss.

Una de las razones por las que no suelen hacerse denuncias se debe a la tendencia a culpar a las víctimas. Tal fue el caso de la actriz, modelo y cantante Clara Lee, quien tras denunciar en 2015 al jefe ejecutivo de Pegasus Entertainment por haberla acosado, fue duramente atacada en los medios y en las redes, pues consideraban que con esta actitud estaba dañando los intereses de la compañía y de la industria del K pop en general.

A casi nadie parecía importarle que Clara Lee había presentado, entre otras pruebas, mensajes enviados por el director de Pegasus en los que decía –citado por el sitio de noticas Soompi– “Eres diferente a las otras celebridades, eres refrescante y haces latir mi corazón”, “Salgamos a cenar y a beber”.

Ante la denuncia, Pegasus amenazó con demandar a Clara y a su padre por, supuestamente, hacer una serie de denuncias sin fundamento. Se trató de un caso más en el que una gran compañía de entretenimiento salió en defensa del verdugo.

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