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Graphic by Elea Franco. (Photo by Jorge Bernal / Stringer // Photo by  Rachel Murray / Stringer)

Desde hace algunas semanas se siente como que hemos estado rodeados por el nombre de Tupac Shakur. A más de 20 años de su muerte, el nombre de la leyenda del rap ha estado por todos lados, gracias a All Eyez on Me, la biopic dirigida por Benny Boom que se estrenó hace unos días. La emoción que ha generado la película (aún teniendo reseñas iniciales negativas) han empujado a ‘Pac de vuelta a las conversaciones mainstream, incluso con más fuerza que cuando tuvo un cameo en forma de holograma en el festival de Coachella en 2012.

La realidad es que independientemente de las taquillas, Tupac Shakur es un ícono del hip-hop cuyo nombre se reconoce instantáneamente en Estados Unidos y en el resto del mundo. Su nombre puede encontrarse estampado en playeras, gorras, joyería, posters y otros tipos de mercancía, y puede estar plasmado en murales desde Oakland hasta Nueva York. Es difícil imaginarse a ‘Pac usando cualquier otro nombre, pero lo hizo en un momento determinado, aún cuando sólo duró aproximadamente un año.

El rapero nació el 16 de junio de 1971 y fue llamado Lesane Parish Crooks. Durante su infancia su madre, Afeni Shakur, le cambió el nombre a Tupac Amaru Shakur, lo que lo convirtió la tercera persona famosa en portar el nombre Tupac Amaru.

“Tupac Amaru” se deriva del nombre Tupaq Amaru, que significa algo así como sierpe resplandeciente en Quechua ( la lengua indígena de los Andes y el segundo idioma más hablado en Perú). El primer Tupac Amaru conocido fue un monarca indígena, el último de los Sapa Inca, por si hay algún fan de la historia latinoamericana del siglo 16 por aquí. La segunda persona famosa en llamarse así fue José Gabriel Condorcanqui, mejor conocido como Tupac Amaru II, un revolucionario peruano del siglo 18 que tenía sangre indígena (y que afirmaba ser descendiente directo del primer Tupac Amaru). El segundo Tupac lideró la revuelta indígena más grande que se conoció en la historia colonial de la América española. Y así como mucha gente indígena de América, ambos fueron ejecutados por los españoles.

“Yo quería que llevar el nombre de personas indígenas revolucionarias. Quería que supiera que era parte de una cultura global y no solamente parte de un vecindario”, dijo supuestamente Afeni sobre el momento en el que cambió el nombre de su hijo. El origen de esta cita es desconocido, pero ha circulado ampliamente en internet y ha sido plasmado en gráficos y posts de Tumblr. Sin embargo, algunos historiadores dicen que hay evidencia de que los Panteras Negras, grupo del que Afeni era miembro en ese momento, estaban estudiando y poniéndoles mucha atención a los movimientos de liberación internacional.

“Este es el puente entre los luchadores de los Andes y los luchadores afroamericanos en Estados Unidos”, le dijo Charles Walker, profesor de historia latinoamericana en la Universidad de California en Davis, a TrackRecord en entrevista telefónica. “Los [Panteras Negras estaban] diciendo, ‘somos revolucionarios pero Karl Marx, [Friedrich] Engels y [Vladimir] Lenin, todos ellos son personas blancas’ y estaban buscando contraejemplos y revolucionarios que fueran gente de color”.

De acuerdo con Walker, a finales de los 60 y principio de los 70 hubo un interés internacional en Tupac Amaru II (recuerda, este es el revolucionario del siglo 18) debido a “una fascinación global con los conflictos políticos y anticolonialismo del Tercer mundo”. Al mismo tiempo, en Perú, el nombre e imagen de Tupac Amaru II se convirtió en un símbolo nacional durante el régimen del General Juan Velasco Alvarado, un comandante de las fuerzas armadas de Perú que derrocó al presidente peruano mediante un golpe militar. El General Velasco fue conocido por su gobierno nacionalista, y sus políticas de reformas agrarias y de educación se enfocaron en hacer crecer a las comunidades indígenas y pobres de Perú. Para muchos, Tupac Amaru II representó una revolución indígena y mestiza; en otras palabras, una revolución para la gente.

Tomando en cuenta esta historia revolucionaria, el nombre “Tupac Amaru” parece quedarle perfectamente al influyente rapero, quien creció en los 70 y 80. En años recientes, muchas publicaciones musicales han admitido que 2Pac fue bautizado en honor a un Tupac famoso; algunos dicen que fue por Tupac el líder Inca y otros dicen que por Tupac el revolucionario del siglo 18, pero hay muy pocas evidencias que puedan probar contundentemente cuál tenía en mente Afeni. En ocasiones, los detalles que se usan respaldar una u otra de las teorías sobre el rebautizo de 2Pac podrían ser usadas perfectamente para apoyar la otra versión. En un artículo de 1997 para el New Yorker, Connie Bruck escribió:

“[Tupac Shakur] fue llamado así en honor al ‘último jefe Inca que fue torturado, brutalizado y asesinado por los conquistadores españoles... un guerrero’, dijo Afeni”.

Aquí es donde la cosa se complica. Es cierto que Tupac Amaru, el jefe Inca, fue decapitado por los españoles. Pero Tupac Amaru II, el revolucionario que vino después, también fue torturado cuando fue capturado durante la rebelión. Cuando los españoles trataron de arrancarle las extremidades, su cuerpo resistió la fuerza de los cuatro caballos. Eventualmente fue decapitado en la misma plaza en Cuzco, Perú, donde su tocayo corrió con la misma suerte.

Sólo habría una forma de saber con certeza si el nombre más reconocible del rap es un homenaje a un jefe Inca o a un revolucionario peruano que vino siglos después. Esto sería preguntarle a Afeni Shakur, si acaso viviera todavía.

Lo que sí sabemos es esto: Tupac Shakur estaba muy consciente de sus vínculos con la historia. “Este es mi verdadero nombre. No hay nada artificial en él”, dijo en una entrevista de 1996 en el set de la película Gang Related. “Hay un caballero con el nombre de Tupac Amaru que luchó por la libertad, un guerrero que al igual que yo fue un jefe, un líder de su gente”.

Esta pudo haber sido la única ocasión en la que habló de su nombre en una entrevista grabada, y tal vez fue la única ocasión registrada en la que relacionó su nombre con la historia indígena peruana.

Lo que queda claro es que Shakur, desde un principio, tuvo toda la madera de un revolucionario: esto, basado no solamente en su nombre sino también en la familia en la que nació. Cuando comenzó su carrera, ‘Pac empezó a compartir, a través del rap y la palabra escrita, su verdad sobre su experiencia multifacética siendo un hombre negro en Estados Unidos, aún cuando esta compleja verdad fuera lo último que la gente quería escuchar.

“No estoy diciendo que voy a cambiar el mundo, pero les garantizo que voy a ser una de las chispas que enciendan el cerebro que va a cambiar el mundo”, dijo ‘Pac en una entrevista grabada. Su lucha por la libertad fue distinta a la que llevaron a cabo sus tocayos, pero están unidos en la lucha por cambiar e inspirar sus respectivos mundos. Esto es lo que hace un líder, guerrero y defensor de la la libertad.

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