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Esta semana, un tribunal en Egipto condenó a la cantante Shyma Ahmed a dos años de prisión y a pagar una multa de 10.000 libras por los cargos de “incitación al libertinaje” y “difusión de un vídeo vil”, de acuerdo a información de la prensa local replicada por El País. Esto debido a que la artista publicó en noviembre el video de su más reciente sencillo "Aindy duruf" ("tengo un apuro" en español) y fue calificado por el gobierno como contenido impropio.

El visual muestra a Shyma en lencería y ropa interior lamiendo una manzana y posteriormente comiendo un plátano, mientras simula dar una clase a un grupo de hombres de alguna forma excitados. De acuerdo al diario español, el título de la canción tenía una intención de marketing en relación a la temática del video pues el título de la canción es una expresión utilizada habitualmente en Egipto para referirse a la regla. El video tuvo más de 300 mil visitas en poco tiempo. El próximo 1 de enero, se llevará a cabo la revisión de la sentencia.

Después de haber sido condenada, la cantante se disculpó públicamente por el contenido del video a través de sus redes sociales: “Pido perdón a la gente que vio el vídeo y se ofendió. Se lo tomaron de forma inadecuada. Nunca imaginé que todo esto sucedería y que sería sometida a un ataque tan contundente por parte de todo el mundo, siendo una joven cantante ... que ha soñado desde joven en ser una artista”.

Este juicio, además de ser otra de las acciones de la administación de Abdelfatá Al Sisi, quien ha reprimido a varios sectores de la población que involucran homosexuales, escritores, asociaciones culturales, librerías y editoriales, es una muestra más de que existe un bloqueo a la libertad de expresión del otro lado del mundo, donde "Despacito" y las "Cuatro Babys" de Maluma son como las mismísimas manifestaciones de Satán en la Edad Media.

El de Shyma no es el único caso de represión y censura en lo que va del año en ese país. En agosto, la periodista de Excélsior, Esther Shabot, relató cómo la autoridad egipcia prohibió la venta y difusión en medios de comunicación el más reciente álbum de la banda de rock Cariokee. En una canción titulada Dinosaurio, la banda ataca contra el gobierno de Al Sisi y de todos los que en este momento han censurado a la música: "moviéndose entre canales de televisión para matar el aburrimiento, aparece la misma hipocresía, la misma estupidez y pomposidad… después de que vendieron nuestras tierras y nos acusan ahora de ser una juventud desleal”.

Más allá de lo que sucede en la tierra de los faraones, en oriente actualmente la violencia en contra de los derechos humanos y la represión en contra de la cultura musical es una constante que no termina. Existe el caso de Sonita Alizadeh, afgana de la región de Herat, que fue vendida para casarse a los 9 años por 8.000 euros y aunque la guerra impidió la boda (porque su familia tuvo que huir a Irán), ha vivido amenazada pues hoy en día se dedica a hacer rap inspirada en Rihanna y Eminem. "Susurro mi historia para que nadie oiga que estoy hablando de la venta de niñas" dice la cantante sobre su sencillo "Bridges For Sale", en el que retrata la vida diaria de las mujeres en medio oriente y en su lugar de origen.

También la libanesa Haifa Wehbe, quien hoy es número uno en las listas de popularidad en Arabia, ha sido vetada de Egipto por la canción 'Baheb El Hayat', luego de que un periodista la denunciara por vestir un "short cortito" en una de sus presentaciones.

A pesar de la censura y los ataques que han sufrido estos artistas (en su mayoría mujeres) en esa región del mundo, el internet ha sido una de las herramientas que han expuesto su trabajo ante la gente y han generado las suficientes visitas para ganarse la atención de medios de comunicación independientes que están interesados en apoyar el talento artístico sin tener un juicio como el que hoy en día nos acontece.

Shyma - I have Issues (Shaimaa Ahmed)

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