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You wanted the best and you got the best! The hottest band in the world... Kiss!

Cuando comienza un concierto de Kiss, una voz anuncia la llegada de cuatro hombres que hablarán de sexo durante todo un espectáculo. No a la manera de Freud, en la cual estudia la forma de pensar del ser humano, sino en una forma morbosa, perversa y petulante. Durante más de cuatro décadas, los seguidores de Kiss hemos argumentado que la frase que abre los shows de la empresa formada por Paul Stanley y Gene Simmons, preludia un espectáculo memorable, y lo hace. Sin embargo, hemos aceptado la idea de que sus solos de guitarra -que por cierto son geniales- su irreverencia en el escenario, la sangre (falsa) del demonio, los fuegos artificiales y la comunión, son lo más importante. Hemos olvidado los detalles.

El fin de semana, algunos medios de comunicación en Estados Unidos reportaron que Gene Simmons había sido demandado por acoso sexual (vaya sorpresa). Para nadie fue una situación irregular. El hombre que se maquilla como un demonio, quien ha presumido toda su carrera una lista interminable de groupies con las que ha tenido relaciones sexuales (o al menos eso dice) arremetió contra los medios diciendo que fue malinterpretado. Este es un argumento que ya utilizó Harvey Weinstein, el depredador sexual cineasta del cual varias mujeres provocaron la caída de su imperio, al igual que la de muchos otros, como el actor Kevin Spacey. Estos son tan sólo tres de los casos más conocidos de la decena de figuras públicas que han sido señaladas por acoso o abuso sexual en los últimos meses.

Aprovechando la ocasión, es pertinente hablar sobre lo que Kiss hizo durante la década de los setenta: una objetivación de la mujer sin precedentes en el mundo de la música. Aunque es conocido que el rock en muchas ocasiones se basó en un discurso machista inconsciente o consciente en el cual coloca a la mujer como un objeto de deseo, desde canciones de The Rolling Stones como "Bitch" y otras como "Livin' Loving Maid (She's Just A Woman)" de Led Zeppelin, Kiss exageró el discurso y lo sublimó a un grado que actualmente sería intolerable.

Más caliente que el infierno...

A principios de los años setenta, Gene Simmons, Paul Stanley, Ace Frehley y Peter Criss encontraron una esperanza a través del maquillaje y la adaptación del rock and roll para crear Kiss, un proyecto que fue impulsado por la discográfica Casablanca Records, conocida por ser el hogar de artistas de la música disco como Donna Summer. En una estrategia para conectar con el público estadounidense, la banda y sus contratistas lanzaron tres álbumes de estudio uno tras otro desde 1973 (Kiss en ese año, Hotter Than Hell en 1974 y Dressed To Kill en 1975). En estos, las letras de las canciones anticipan un camino abierto hacia el sexismo y la victimización del hombre.

En una de las canciones más representativas de Kiss en los inicios de su carrera, "Strutter", incluida en los setlists de sus conciertos hasta la fecha, Simmons le advierte a un hombre sobre una mujer que viste de una forma "incitante" y que lo hará llorar. En primera instancia, porque ella rechazará tener sexo con él y por provocarlo:

She wears her satins like a lady, She gets her way just like a child, You take her home and she says "Maybe, baby", She takes you down and drives you wild.

En el segundo álbum de estudio de la banda, Hotter Than Hell, Simmons compuso una melodía donde explícitamente acosa a una mujer. "Watchin' You" es un tema en donde el bajista le dice a una mujer, "te estaré observando", un recurso lírico que Sting adoptaría en la posteridad con The Police. En el mismo disco, la primera composición del guitarrista Ace Frehley califica a una mujer como un parásito. "Parasite lady, parasite eyes", canta Frehley mientras toca uno de los riffs más admirados por figuras como Dimebag Darrel de Pantera.

And I'm standing here not quite aware, And I'm trying baby, trying not to stare because everybody else is here, Yes, everybody else is here, Everybody else is here... Watching you.

En la totalidad del tercer álbum, Dressed To Kill, Kiss creó una oda hacia la figura femenina que ofrece servicios sexuales en un sentido, de nuevo, de objetivación. En "Room Service", "Two Timer" y "Ladies In Waiting", Simmons y Stanley expresan literalmente como la mujer mencionada ahí sirve para brindarles sexo por dinero e incluso, cómo ellos les van a enseñar las mejores formas de darles placer. Para rematar, en el segundo sencillo del disco, "C'mon and Love Me", Simmons canta a coro con el chico estrella: "No te tardes, porque ya no puedo esperar", evidentemente para tener sexo.

Durante esos primeros años de carrera, Kiss pretendió ser una banda grotesca y lo logró. A comparación de otros representantes del glam rock como T. Rex, The New York Dolls o The Velvet Underground (quienes evidentemente influyeron en el maquillaje de los neoyorquinos), Paul Stanley y Simmons plantearon una maquinaria musical sexista que empatizaba con las ideas de la sociedad norteamericana de los setenta. La muestra visual de ello se encuentra en un photoshoot que el fotógrafo Norman Seeff realizó para el arte del disco Hotter Than Hell y que la revista británica The Reprobate publicó en octubre de este año.

En este, Seeff captura en una de las fotografías al baterista Peter Criss sujetando a una mujer y mirando hacia la cámara, en una reafirmación de su poderío sobre ella. En otra, Stanley abraza a dos mujeres, una con maquillaje metálico, simulando a una escultura y la otra, recostada en el pecho del músico portando una expresión facial mortifera.

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En discos posteriores como Rock And Roll Over y Love Gun, dos de los más vendidos en la historia de Norteamérica, Kiss continuó con su discurso sexista. De principio a fin, Rock And Roll Over acosa verbalmente a una mujer con "I Want You" y finaliza con la victoria del hombre al acostarse con ella en "Makin' Love". En Love Gun, Stanley hace una metáfora refiriéndose al órgano sexual del hombre con un arma de fuego. Según la propia letra de la canción homónima, la mujer no podrá olvidarse de su arma de "amor". Además de todo, Stanley amenaza directamente al personaje del tema: "No hay lugar donde esconderse, ni donde correr".

No place for hidin' baby, no place to run, You pull the trigger of my love gun, (love gun), love gun Love gun, (love gun), love gun

En 1977, en medio del auge de la fascinación por descubrir nuevas galaxias en la pantalla grande con el estreno de Star Wars y el despunte de la música disco con "I Feel Love" de Donna Summer, Kiss creó un manifiesto hedónico. La portada de Love Gun muestra en un óleo a los cuatro icónicos personajes con varias mujeres postradas a sus pies. En "Plaster Caster", Simmons utiliza un recurso lingüístico que objetiva a la figura femenina. Según la canción, su amor es el que la moldea a ella. Sin descaro alguno, la mujer para el bajista no vale nada. Este año, como algunos seguidores saben, fue el final de la alineación original de Kiss y del proyecto como tal. En 1979 llegaria "I Was Made For Lovin' You", la balada romántica más exitosa del grupo y una época comercial decadente en la que la agrupación se moldeó al sonido de nuevas bandas como Bon Jovi y Van Halen.

Love Gun
Imagen: 'Love Gun', Spotify

Actualmente, Kiss es una de las bandas más exitosas de Norteamérica. Con más de 20 álbumes en su discografía, sin contar las versiones en vivo, Unplugged y álbumes solista, la banda liderada por Gene Simmons y Paul Stanley es un imperio consolidado en la escena musical de los últimos tiempos gracias a sus ventas millonarias y una Kiss Army que ha construido una base sólida de fanáticos alrededor del mundo con representantes en países de Europa, Asia y Latinoamérica. Su éxito reside más allá de los solos de guitarra evidentemente, hay algo en sus letras que empatizan también con las emociones de sus seguidores y que demuestra la existencia del sexismo en la consciencia colectiva.

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