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Este lunes (5 de marzo), el diario local Sacramento Bee dio a conocer la muerte de Russ Solomon, fundador de Tower Records, tienda de discos que durante décadas fue una de las más importantes a nivel mundial.

De acuerdo con la información oficial, Solomon murió de un ataque al corazón mientras veía en televisión la 90 edición de los premios Óscar. "Estaba dando su opinión sobre el vestido de alguien y pensaba que era feo, entonces le pidió a Patti (su esposa) que rellenara su vaso con whisky y murió”, le dijo la familia al periódico local.

Tower Records fue fundada en Sacramento en 1960, inspirada en el intercambio y venta de álbumes usados en la farmacia del padre de Solomon, ubicada en el mismo terreno que un teatro llamado Tower. La demanda de discos creció y Solomon comenzó a firmar acuerdos con los sellos discográficos para que su negocio creciera.

La revolución musical de los sesenta le dio ventajas en el mercado y por ello se extendió primero en San Francisco en 1968, año en el que las ventas se elevaron gracias al famoso Summer Of Love en el cual miles de jóvenes -con tendencias hippies- residieron durante una larga temporada en esa ciudad.

Posteriormente, Solomon abrió “la tienda de discos más grande del mundo” según la crítica especializada del momento, una sucursal ubicada en el Boulevard Sunset de Los Ángeles, donde estrellas como Bruce Springsteen, Elton John, Dave Grohl y David Geffen, compraban acetatos. A partir de los setenta, la tienda llegó a tener sucursales a lo largo y ancho del globo con tiendas en Japón, Gran Bretaña, Ciudad de México, Irlanda y Corea del Sur, entre otros países.

Russ concibió Tower Records con la idea de compartir discos entre todos los aficionados de la música, por ello, una característica por la cual era reconocida la tienda era el código libre de vestimenta de sus empleados, que de una forma natural recomendaban música a los clientes.

"Cada martes por la mañana iba a Tower Records”, recuerda Elton John en el documental All Things Must Pass (Netflix, 2015) que habla sobre el ascenso y la caída de la tienda. “Era un ritual que amaba, creo que Tower Records tenía todo. Esa gente conocía lo que tenía ahí dentro. No sólo eran empleados que trabajaban en una tienda de música, eran devotos de ella”.

El lema de Tower Records era “No Music, No Life”, un estatuto que a la fecha recuerda Bruce Springsteen, quien en la cinta narra que dentro del recinto “todos eran tus amigos por 20 minutos”. En los setenta, la tienda también generaba contenido y creó a la revista musical Pulse!, esencial en la introducción del CD al mercado, según el periodista Rogelio Garza de La Razón.

La empresa sobrevivió a una recesión de los años setenta y a la llegada de MTV en los ochenta, que a diferencia de lo que muchos pensaban en la época, impulso a la audiencia a seguir adquiriendo material en formato físico.

Hacia 1999, Tower Records generaba $ 1.1 mil millones en ingresos en 173 tienda distribuidas en casi cada rincón del mundo, según información de Billboard. 106 de estas locaciones se encontraban en Estados Unidos y 67 en siete países incluyendo el Reino Unido, Singapur y Taiwán, además de contar con 49 sucursales en Japón y una en Hong Kong. También hubo franquicias y empresas conjuntas en Israel y Filipinas.

Sin embargo, el éxito comercial fue también el principio del final para la empresa. La deuda que tenía con disqueras y la sobreextensión de la marca alrededor del mundo la llevó a la quiebra, sumando en total $300 millones de dólares a saldar con las respectivas compañías y por préstamos obtenidos.

La llegada de internet a los hogares del mundo fue la estocada que dejó a Tower Records en bancarrota en 2006, cuando cerró la última sede en su lugar de origen, Sacramento. La piratería y plataformas como Napster le dieron a los “nuevos” consumidores de música una alternativa para no gastar sus mesadas o sueldos en material físico, un rasgo que hoy en cierta medida es controlado por los modelos actuales de plataformas de streaming como Spotify y Apple Music a través de suscripciones.

Irónicamente, Tower Records cerró poco antes de que la música en vinilo se popularizara una vez más a mediados de los años dos mil diez. De hecho, 2017 fue uno de los años en que más vinilos se vendieron, con más de 1.5 millones de copias vendidas en Gran Bretaña y más de 6,500 locaciones donde se venden los acetatos.

Lee: La supervivencia del formato físico en tiempos de streaming

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