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Foto: John Shearer, AP.

El viernes pasado, The Killers lanzó su quinto álbum de estudio titulado Wonderful Wonderful. Esta nueva producción fue calificada por la crítica como una muestra del proceso evolutivo en la trayectoria de la banda originaria de Las Vegas. Hoy, el disco rompió récords en las listas de popularidad de Gran Bretaña al obtener la posición número uno y se convirtió en el quinto álbum consecutivo de la banda en subir al puesto más alto de las listas. Con este logro, la agrupación ha igualado a Oasis, Coldplay y Arctic Monkeys.

Previo a llegada del nuevo álbum, fanáticos y seguidores alrededor del mundo estuvieron a la expectativa y se alegraron cuando “The Man” -primer sencillo del disco- fue estrenado hace unos meses. El track fue motivo de discusión debido a su peculiar estilo. Parecía que la banda entregaría un trabajo más orientado hacia el funk, el soul o al sonido del transmutado de David Bowie en Young Americans. A pesar de la emotividad que causó el anuncio de su regreso, muchos han dudado de la relevancia de la banda hoy en día.

Fue en el ya lejano 2004 cuando Brandon Flowers y compañía bombardearon al mundo con Hot Fuss y todos sus éxitos, riffs memorables y las implicaciones de “Mr. Brightside” en las mentes de una generación que sobrevivió los embates psicológicos del 9/11.

The Killers ha conservado su esencia tanto en la música como en su propósito de existencia. En varias ocasiones, el mismo Flowers ha dicho que siempre las letras de sus canciones, su imagen y su espectáculo, reflejan la vida cotidiana de Las Vegas. Cual cronista de la ciudad del pecado, el vocalista ha retratado casi todos los escenarios posibles de ese lugar; desde el espectáculo masivo hasta la soledad desértica que causa la cruda existencial del goce constante en los juegos de azar.

Además, la fórmula de composición es la misma: un híbrido de sonidos que remiten a New Order, Bruce Springsteen y U2, permea en casi sus cinco álbumes. Sin embargo, la banda se ha encontrado en diferentes contextos que afectan directamente su camino. Tras dos décadas de supervivencia con un éxito rotundo, la historia de The Killers sí muestra una evolución.

Después del inminente éxito y reconocimientos de su debut, The Killers necesitaba mostrar que era una banda con potencial. En Sam’s Town, la banda comenzó a cosechar las canciones coreadas por estadios a pesar de que en su momento, el álbum no tuvo una buena recepción. “When You Were Young”, “Read My Mind” y “Bones” se unieron al repertorio de temas como “Smile Like You Mean It”, “Somebody Told Me” y “All These Things That I’ve Done”.

En los álbumes que siguieron, Sawdust, Day & Age y Battle Born, los integrantes de la banda se dedicaron a servirse a ellos mismos. Incluso, se dieron el gusto de utilizar la popularidad que ya tenían para contactar a Lou Reed y grabar “Tranquilize”, una colaboración entre el legendario músico y la entonces aclamada nueva banda. Un cover a Joy Division con “Shadowplay” no podía faltar y para agregar a la lista, el álbum Day & Age fue una cosecha de canciones radiables con los que varios DJs pudieron hacer sus listas de medianoche.

Entonces siguió el desbalance. En 2009, Brandon Flowers decidió regresar al estudio para alimentar su ego y grabar un álbum como solista, Flamingo. Después de dos años de sequía, la banda regresó con un trabajo flojo pero con una recepción inesperada. Battle Born entregó canciones como “Runaways” y “Miss Atomic Bomb”, columnas vertebrales de su permanencia en la consciencia colectiva.

En 2015, Brandon Flowers escribió algunas canciones autobiográficas con el tono de “A Dustland Fairytale” y grabó The Desired Effect, su segundo disco solista. Parecía que el fracaso era inminente. El álbum tuvo una mala recepción y las críticas lo abatieron. Flowers abandonó su gira y todo parecía perdido tanto para él como para The Killers.

Poco tiempo después se dio a conocer que el músico había dejado toda actividad gracias a la depresión que su esposa padecía.

Dicen que toda crisis tiene su espacio de crecimiento y es aquí donde nos encontramos. Flowers regresó con su banda pero además tomó el control completo del timón. Wonderful Wonderful es una obra contemplativa que describe los pasajes más íntimos en la vida de Flowers. Muestra su infancia en canciones como “Tyson Vs Douglas” que no pierde la esencia nacionalista al narrar la perspectiva de un niño sorprendiéndose al ver una de la peleas de box más recordadas en la historia de Norteamérica y hace una crónica sobre una anécdota religiosa en su vida familiar como mormón en “The Calling”.

The Killers llega a 2017 como representantes de un mundo viejo y uno nuevo, en el que las biografías musicales -como su nuevo disco- empatizan con el sentimiento de sus compatriotas en un periodo donde la violencia ha regresado, justo como en los años que iniciaron.

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