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Berlín es una de las capitales de la música electrónica. Clubes como el Berghain, Watergate, Cookies, Weekend, Club Der Visionaere, Asphalt, Picknick y Tresor, son residencias por excelencia de productores como Juan Atkins, Ricardo Villalobos, Richie Hawtin, Panpot y Sebo K, quienes a través de distintos conceptos amenizan las noches y madrugadas de extranjeros y los propios alemanes.

Sin embargo, desde 2011, más de 170 clubes fueron cerrados debido a las frecuentes quejas de vecinos por el ruido y algunos disturbios que provocaron malestar en las colonias donde se encontraban. En respuesta a lo anterior, hace unos años, el diputado Georg Koessler propuso un proyecto para preservar lo que nombró como “cultura techno” que ha traído beneficios económicos a la capital alemana.

De acuerdo a información del diario español El País, para impedir el cierre de nuevos locales, el político propuso al gobierno regional usar parte del dinero de los contribuyentes para financiar reformas que sustenten la insonorización. La propuesta fue apoyada por el partido de la izquierda, el partido socialdemócrata y el partido de la Unión Cristiano-Demócrata (al que pertenece la canciller Angela Merkel), quienes raramente apoyan este tipo de iniciativas. Incluso, los conservadores adoptaron la propuesta y nombraron al asunto como un tema de “economía nocturna”, comentó Koessler en un comunicado.

En diciembre, el político publicó un mensaje en sus redes sociales anunciando que la propuesta había sido aceptada por la cámara y que en 2018, la iniciativa sería apoyada con más de un millón de euros.

Desde hace tres décadas, la cultura del techno en Berlín se hizo realidad gracias a visionarios que han utilizado construcciones y edificios abandonados para llevar a cabo fiestas nocturnas memorables y han provocado el crecimiento de una escena musical que actualmente es vasta. Además, promueve una continuidad del género que es menos visto en otros países.

Culturalmente, un sentimiento de libertad integró a la comunidad LGBT y otras denominaciones a festejar en estos sitios que no estaban legalizados para utilizarse como lugares de entretenimiento. En los noventa, tres clubes en particular, Tresor, Der Bunker y E-Werk, tuvieron un papel importante como los primeros sitios en los que se gestó el movimiento, según el blog Culture Trip en un artículo donde registran algunos datos históricos sobre el nacimiento del techno en la capital germana.

Tresor era, al principio, un club UFO donde se realizaban fiestas ilegales, por lo que fue cerrado por las autoridades en 2005 y fue reabierto hasta 2007. Der Bunker fue cerrado y E-Werk es un centro de convenciones, conciertos y eventos en general.

Actualmente, cada uno de los clubes en Alemania cuenta con su propia personalidad y concepto. Berghain es un lugar que favorece al techno industrial y está orientado hacia un concepto mucho más oscuro que el de los demás. En cambio, Tresor opta por tener DJs que mantengan un estilo que recuerda los matices del techno de Detroit. Estos y los demás clubes no tienen hora de cierre. A la mañana se le llama “after hour” y no hay códigos de vestimenta. Extranjeros y locales continuamente buscan el mejor club para pasar el fin de semana y alimentarse de fiesta y nuevos descubrimientos musicales a través de los DJs nacionales e internacionales con los que los venues siempre cuentan.

La cultura de la música electrónica en México

Mientras en tanto en México, la Cámara de Diputados redujo el 5.7 % al presupuesto de la cultura y las artes, según información de El Universal. A pesar de que estos datos no causan optimismo, en nuestro país existe una escena local, por lo menos en Ciudad de México.

Recientemente fue inaugurado un club de techno en la estación Chabacano del Metro. Este proyecto comenzó gracias a una comunidad de productores de la empresa discográfica Techno Recordings que crearon un movimiento llamado Techno Movement Mexico. De acuerdo a Thump, tienen como propósito “ser un espacio abierto de expandir la cultura electrónica a través de eventos sin fines de lucro y la unidad con personas que comparten este tipo de pensamiento”.

Además, existen lugares como el Patrick Miller, donde la música disco, el Hi-NRG y el italo disco son los principales ingredientes de noches nostálgicas pero también que combinan lo mejor de la música de los ochenta con la actual. El house y el techno predominan en el gusto de los capitalinos y clubes como Tara, Americana Club Social, MONO y MN Roy presentan lo mejor de estos géneros y además cuentan con talento mexicano como los DJs André VII, Rocco Desentis y Mijo.

En cuanto a global bass, sonidos africanos y del Caribe, reggaetón y dubstep se pueden escuchar como híbridos en eventos ocasionales en lugares como el Museo Jumex y constantes intentos de Red Bull Music Academy por preservar lo que alguna vez comenzó NAAFI, proyecto mexicano que ha sido reconocido a nivel internacional por crear nuevas amalgamas entre lo latino y la música electrónica.

Esperamos que algún día, como en Alemania, el gobierno pueda impulsar iniciativas como las que presentó Koessler. La música electrónica se convierte cada vez más en un género que predomina en la cultura nocturna de nuestro país y podría beneficiar económicamente a Ciudad de México, sobre todo después de catástrofes como la del 19 de septiembre. Un proyecto de insonorización sería benéfico para algunos ciudadanos que viven a un costado de los lugares como la colonia Roma y Condesa, donde se encuentran los venues mencionados.

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