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(Obligatorio)

Kendrick Lamar se ha convertido en el biógrafo de toda una época. Ha trascendido edades, gustos musicales e ideologías a través de una discografía que narra la historia de Compton, su lugar de origen, y los sucesos cotidianos del norteamericano marginado. Más allá de ser un rapero común, ha sido el representante de una generación que se ha sujetado al sarcasmo en su discurso, a una forma de ver la vida de manera liberal y sin pretensiones, pero también a una sensibilidad propia de nuestros tiempos. Su figura es una manifestación cultural que refleja, a través de la música, la actitud de una juventud arriesgada, sensible ante las problemáticas de su acontecer y con un espíritu libre, sin tapujos.

Hoy en día, el músico es uno de los más admirados por la crítica musical que, cabe resaltar, a comparación de hace 50 años es diversa. En 2017, su más reciente álbum, DAMN., fue nombrado como el mejor disco del año por más de 15 medios musicales y en Metacritic, página web que se dedica a reunir las calificaciones de todos esos medios, está por segunda ocasión en tres años en este puesto. De hecho, es el primer artista en 17 años en repetir el primer lugar de la lista en la reconocida página web.

Kendrick no creció como cualquier otro niño en Compton, pero sí sufrió pobreza, inseguridades e inestabilidad tanto económica como social. A los cinco años, vio por primera vez un asesinato. Su padre, formaba parte de una pandilla en Chicago. Su madre, una persona valiente que decidió mudarse a casa de su hermana en Compton, durmió junto a su hijo pequeño en autos, parques y con suerte, en moteles, cuando había lo suficiente generado por un trabajo en un McDonalds.

A pesar de ello, Lamar guardó las mejores memorias de su niñez y las colocó en la mejor parte de su consciencia, lo cual le permitió sobrevivir a una agitada ciudad en la que robar y matar es una práctica común. De acuerdo a su propio testimonio, K Dot era más que nada un observador por lo que maduró rápidamente. “Siempre estaba en la esquina de mi cuarto, observando”, le dijo el rapero a Rolling Stone en 2015.

En los hombros de su padre a los 8 años de edad, Kendrick vio por primera vez al que sería su inspiración y mentor de toda la vida, Dr. Dre. El entonces afamado rapero, grababa el video de “California Love” con el gran 2Pac. "Quisiera decir que había un Bentley blanco, pero era negro. Esas motocicletas de policía tratando de dirigir el tráfico y de pronto Pac parado en el asiento de pasajero diciendo “Yo, what the fuck” gritándole a la policía justo como en sus canciones. Él nos dio lo que queríamos”.

Sin embargo, Kendrick estuvo alejado del rap durante su adolescencia y jugó durante un tiempo basquetbol, uno de sus deportes favoritos. Fue gracias a Mr. Inge, profesor de inglés, que Lamar se acercó a la poesía, las rimas, las metáforas y el doble sentido.

En lugar de hacer la tarea, Lamar jugaba con versos. Era un estudiante que pudo haber ingresado a la Universidad, pero no. De pronto, apareció la pandilla de ladrones, invasores y rebeldes de los cuales habla en el álbum que lo llevó a obtener la atención de la crítica, good kid, m.A.A.d City. Durante su adolescencia, Kung Fu Kenny fue aprehendido por policías varias veces e incluso amenazado con pistola un par de ocasiones. Algunos de sus amigos corrieron con la suerte de miles de jóvenes de comunidades afroamericanas: la muerte en la guerra contra la policía.

Sobre esto, el músico creó las rimas perfectas en sus primeros trabajos bajo el seudónimo de K Dot. Desde Youngest Head Nigga in Charge (Hub City Threat: Minor of the Year) hasta su primer álbum en forma The Kendrick Lamar EP, Lamar retrató la violencia racial en las calles de Compton.

Posteriormente, sus letras abrazaron lo que sucedía en la cotidianidad una y otra vez. En 2015, Kendrick creó To Pimp A Butterfly, el álbum que le dio una calificación encima de otros géneros musicales como el pop y el rock en 2015. Y es que este disco fue creado con la sinceridad que hoy en día la música ha encontrado su cauce. En su lírica, Lamar le dedica canciones a amigos en la cárcel y escribe abiertamente sobre las vicisitudes políticas de Estados Unidos, la diferencia racial, los “muros ideológicos” y una catarsis necesaria. Estos fueron pasos arriesgados que elevaron la obra hasta un nivel en el que la crítica la nombró un retrato visual de aquellos tiempos.

Musicalmente, el disco también se aventuró por pasajes inadvertidos que pocos artistas de género se habían atrevido a explorar. Va desde el jazz al estilo libre -con el toque de Kamasi Washington- hasta los ritmos funk y otros sonidos que Lamar absorbió desde la infancia como Miles Davis.

El disco mostró cómo el hip hop comenzaba a colocarse en la cima de las listas de popularidad y el comienzo del reinado de Kendrick como uno de los artistas más prolíficos de los años dosmildiez. David Bowie declaró abiertamente que su último disco, Blackstar, estuvo inspirado en esa obra de Lamar. Incluso Tony Visconti, productor del “camaleón”, comparó al rapero con su amigo diciendo: “Su álbum rompe toda regla registrada en cualquier libro de música y está en las listas de popularidad. Las compañías discográficas deberían aprender de ello, pero no, ellos toman a alguien de afuera y dicen ‘esto es lo que la gente quiere’. No, la gente quiere eso por una semana. No quieres la misma clase de canción todos los días”.

El mundo no es el mismo que el de 2015 cuando lanzó To Pimp A Butterfly. Los sentimientos, las sensaciones y el mundo han girado en torno a un panorama desalentador provocado por la decadencia política y la regresión de los ideales. Cual Bob Dylan, Bruce Springsteen y John Lennon, Kendrick ha sido nombrado por críticos como Rodney Carmichael de NPR, como uno de los profetas de esta generación gracias a su forma de modificar y jugar con las letras, ritmos y sampleos.

Kendrick Lamar está en todos lados

De acuerdo a Metacritic, cada vez es más evidente que “Kendrick Lamar es uno de los artistas más representativos del hip hop -o posiblemente de cualquier género-” y lo ha demostrado en DAMN.. Tan sólo basta observar detenidamente en qué discos y con qué artistas se ha involucrado en este año. En su álbum, incluyó la participación de la cantante más escuchada del 2017, Rihanna; U2, la banda de los ochenta que superó a Taylor Swift en las listas con un nuevo disco; y los músicos que apuntan para ser los próximos creadores de éxitos en Norteamérica: Thundercat, Kaytranada, Steve Lacy y James Blake.

Pero no sólo eso, Kendrick aparece como colaborador en varios de los álbumes mejor colocados en los conteos de la crítica musical. Desde el 2015, K Dot ha aparecido en los álbumes de los artistas de la época. Su presencia demuestra su influencia en la música de hoy en día. La lista es casi interminable: Su colaboración vocal y de producción en “Freedom” del multipremiado LEMONADE de Rihanna; en “The Greatest” con Sia; en “Really Doe” con el rapero Danny Brown; en el éxito de radio “Don’t Wanna Know” de Maroon 5; en el aclamado álbum Starboy de The Weeknd; en el tema “Sidewalks”; en “Walk On By” del disco Drunk de Thundercat; en “Mask Off”, remix de Future; en “Doves in The Wind” de SZA, incluida en el álbum Ctrl (considerado uno de los mejores del 2017 por la crítica); en “Yeah Right” que se desprende del disco Big Fish Theory (el segundo de hip hop en la lista de Metacritic); en las canciones “Get Out Of Your Own Way” y “American Soul” de U2 para el disco Songs Of Experience y finalmente en “Don’t Don’t Do It” y “Kites”, incluidas en el disco con el que N.E.R.D regresó a la escena musical.

Con DAMN., Lamar refleja la respuesta emocional de la mayoría con la espiritualidad, la sociedad y las decisiones que Norteamérica ha tomado en torno a la política, que ha colocado a figuras como a Donald Trump en el poder. "Para mí el rap y el hip hop en general siempre han sido el género musical definitivo, incluso cuando los números no lo favorecían como hoy. En esa época algo más discreta, estábamos ahí detrás moviendo ciertos hilos. Siempre hemos sido y somos la gran cultura", le dijo Lamar a Forbes sobre el éxito del hip hop en 2017, que se ha convertido en el género más escuchado en Estados Unidos.

Sobre la importancia del género, Kendrick apunta que en él se dice lo que es bueno y lo que no: “Decimos lo que está bien y lo que no. Decimos lo que nos gusta. Sí, hacemos eso, así de simple. Esto me recuerda a mi madre, cuando me dijo que la gente decía que el hip hop no iba a durar en 1987, año en en el que nací. Ves en retrospectiva y miras a Jay-Z en la cima”.

A través de un tono sarcástico pero a la vez desilusionado en DAMN., Kendrick lamenta la existencia de cosas tan banales como la payola, hasta temas más a profundidad como la desunión y la soledad en la humanidad en 2017. Por ello y su entendimiento con lo que sucede todavía en las calles, Kendrick se ha convertido en uno de los artistas más importantes del año.

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