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La vida personal de Justin Bieber siempre ha sido un tema controversial en el mundo de la música popular. Sus relaciones personales y decisiones en la vida pública, le han hecho merecedor de una fama digna de un rockstar de los setenta.

Desde el comienzo de su carrera cuando fue descubierto por uno de los ejecutivos de la disquera So So Def Recording cantando en internet, nadie pensó que ese niño angelical, criado bajo estatutos cristianos protestantes, se convertiría en una de las figuras más polémicas del pop de nuestros tiempos.

Y es que el canadiense parecía tener una obsesión con los escándalos: entre 2013 y 2014 fue captado visitando un burdel en Río de Janeiro; fue detenido por posesión de drogas; fue captado orinando en un restaurante en Nueva York, vandalizó la mansión de su vecino al arrojarle huevos, y fue arrestado por conducir un Lamborghini bajo la influencia del alcohol en Miami.

Algunos dicen que Bieber no pudo sostener la fama que le precede por comenzar a sus cortos 13 años de edad, cuando la canción “Baby” se escuchaba en todos los rincones del mundo. Otros, por otro lado, señalan que Bieber está sufriendo una crisis de identidad desde hace tiempo. Una fuente cercana al cantante le dijo a Page Six -la sección de espectáculos del New York Post- que no sabe realmente lo que quiere.

Después de disfrutar de “una vida en pecado”, Bieber buscó consuelo en Hillsong, la mega iglesia evangélica que cuenta con más de 9 mil miembros en Midtown, que a su vez, tiene en sus filas a una de las bandas más rentables de la cristiandad: Hillsong United.

Hace un año, Bieber canceló su gira mundial diciendo en Instagram, “quiero ser un hombre que aprende (de sus errores) y crecer”. Esto mientras se ocultaba “de sus tentaciones” en la casa del pastor Carl Lentz, líder de Hillsong.

En diciembre, publicó en la misma red social: “Jesús me está cambiando desde dentro todos los días”, un pronunciamiento que algunos atestiguan. El chico que recientemente tatuó tanto a él como a su ahora prometida, Hailey Baldwin, mencionó en una entrevista que “ha sido impresionante” la forma en la que “Dios lo ha cambiado”.

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Sin embargo, otros mencionan que el cantante vive entre el cielo y el infierno, pues su actitud es cada vez más errática. Un amigo de su prometida, Hailey Baldwin, le dijo a la editorial que desde 2013 y 2014, mientras Bieber se encuentra de fiesta, este tiene actitudes extrañas y fuera de lo ordinario: “se podría decir que no está del todo allí ... desde entonces murmuraba lo que decía y temblaba… no todo estaba bien con él”.

De igual forma, su ex manager, Scooter Braun, habló recientemente sobre Bieber en una entrevista para "The Red Pill" y expresó su preocupación por la forma de ir de fiesta de Justin, aceptando que el creía que podría morir en cualquier momento: “Pensaba que una noche cuando fuera a dormirse iba a tener tanta mierda en su sistema (cuerpo) que no podría despertarse la mañana siguiente… hubo un tiempo en que casi todas las noches me iba a dormir, cuando él tenía dinero para apartarse de mí, y me preocupaba pensando que iba a perderlo”.

Su obsesión cambió según los colegas que hablaron con Page Six: ahora, en lugar de vivir en las fiestas, Bieber “encontró la restitución a través de su religión y su fe, y se ha convertido en un súper adicto a las iglesias… está metido en la iglesia, en el estudio de la Biblia y eso también es cosa de Hailey”, señala el amigo de su ahora prometida.

La pregunta parece absurda pero algunos lo cuestionan: ¿Será esta en verdad una crisis de identidad o simplemente es un paso a la madurez?

Puedes descargar música de Justin Bieber en Trebel. La aplicación está disponible en iOS y Android

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