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El 2017 fue uno de los años más importantes para el empoderamiento de la mujer. El caso de Harvey Weinstein desencadenó una ola de denuncias sobre acoso sexual alrededor del mundo que impactó tanto el mundo del cine como el de la música y las artes, y en parte a raíz de ello la voz de las mujeres se hace cada vez más presente en la sociedad.

En el mundo de la música, existen representantes femeninas que desde hace décadas han logrado comunicar ideales distintos a los del sistema y también expresar el sentimiento femenino en sus letras. Una de estas mujeres es Joan Baez, quien en los años sesenta fue una de las voces más importantes de la música popular en Estados Unidos, su país de origen.

Desde su niñez, Baez observó las injusticias de su país al recorrer desde California hasta Boston, su lugar de residencia durante la década de los cincuenta, donde comenzó a tocar con su guitarra acústica en bares y cafeterías locales. Como cualquier fenómeno musical, la audiencia de su vecindario la catapultó al estrellato recomendando su talento a otros músicos de la escena folk como Bob Dylan, quien se convirtió en su amigo de toda la vida.

De acuerdo a The Guardian, Joan Baez ha sido una “figura central” en la cultura y la política en Estados Unidos. Ha estado involucrada en la vida estadounidense como artista desde hace más de cincuenta años. A los 19 años, Joan firmó un contrato con Vanguard Records para publicar su álbum debut. Este disco, según la revista Rolling Stone, fue “una colección de baladas tradicionales cantadas en soprano prístino”, una técnica vocal proveniente del barroco que conquistó a una audiencia juvenil ávida de una voz que hablara las verdades de la sociedad.

Gracias a su característica personalidad y las cualidades musicales y discursivas del álbum, éste llegó al Top 20 de los discos más vendidos en 1960. Según la revista norteamericana, “Baez se convirtió en un ícono e influyó a toda una generación de cantautores que surgieron en Estados Unidos” en épocas posteriores, como Bruce Springsteen o Tom Petty.

Tal como describen varios medios de comunicación en el mundo anglosajón, la importancia de Baez reside más allá de su faceta como cantante de folk. A lo largo de la década de los sesenta, ella fue la voz de la igualdad, la paz y la moralidad sobre los movimientos sociales que se gestaron. Una de sus primeras intervenciones en la política fue cuando cantó en la Marcha de Washington por el Trabajo y la Libertad, donde Martin Luther King dijo su famoso “I have a dream” en 1963.

En 1967, la compositora fue encarcelada en Oakland, California durante diez días junto a otras 40 personas por protestar en contra de la Guerra de Vietnam y la forma en cómo el gobierno enlistó a miles de jóvenes a causa de la falta de voluntarios en la armada estadounidense. Era tal su cercanía con el Dr. King y los activistas, que éste fue a visitarla y a darle palabras de aliento, según indicó la misma Baez en una entrevista en 2002.

Al concluir la lucha por los Derechos Civiles tras el asesinato de Martin Luther King, el contexto sociopolítico de Norteamérica estuvo orientado hacia el conflicto que el país sostuvo con Vietnam. Hacia 1973, Baez visitó las zonas de guerra afectadas por las centenas de bombas que destrozaron recintos vitales en Vietnam como parte de una brigada de apoyo rebelde al gobierno de Nixon.

Según información del sitio PBS, en 1978 participó activamente en defensa de los derechos de la ahora llamada comunidad LGBTTTI, cuando se presentó en varias ocasiones en contra de la Propuesta 6 de California, una legislación que buscaba prohibir que profesores declarados abiertamente gays trabajaran en escuelas públicas. De hecho, fue parte del funeral de Harvey Milk, alcalde de San Francisco que había dicho abiertamente que era gay.

Durante los años noventa, Baez reflexionó su postura como madre y persona, además de lo que significaba luchar por la sociedad, así que decidió entrar a terapia psicológica. "No podía entender mi vida, era muy oscura y dolorosa”, le dijo la cantante a The Guardian. Después de padecer un duelo intenso en contra de la depresión y separar su obra social de la artística y la familiar, Baez reconstruyó su carrera en 2003 con el álbum Dark Chords on a Big Guitar, una colección de covers de canciones de algunos músicos más jóvenes que ella, como Ryan Adams y Natalie Merchant. Su álbum Day After Tomorrow de 2008 ganó un Grammy como Mejor Disco de Folk Contemporáneo.

Según The Guardian, aunque los compositores de protesta han ido y venido a lo largo del tiempo “principalmente el propio Dylan” que se unió a causas de protesta durante un periodo corto, Baez se ha mantenido fiel a sus creencias. De acuerdo al diario británico, el hablar mal de su país, observar los errores sociales y exponerlos en su música, no fue del agrado de varias compañías discográficas que al paso del tiempo que junto a diversos movimientos, también fueron alineadas con la política.

Hoy en día, con 73 años de edad, Joan Baez se mantiene firme a sus convicciones y después de diez años, cuando vio que un sujeto llamado Donald Trump ascendería a la silla presidencial de su país y el racismo regresaba a las calles, la cantante decidió escribir una nueva canción. Recientemente, la compositora anunció su regreso después de diez años de ausencia y un retiro premeditado. El título de su nueva producción discográfica será Whistle Down the Wind, una reflexión musical sobre su vida como “cantante, músico y activista” y un llamado a todos aquellos que sienten la zozobra del desequilibrio político y social en Estados Unidos.

El nuevo álbum de Joan Baez será lanzado el próximo 2 de marzo. Fue producido por Joe Henry, viejo colega que ha trabajado con artistas como Bonnie Raitt, Billy Bragg y Allen Toussaint. El primer sencillo es un cover que hace del tema “Whistle Down The Wind”, original de Tom Waits del álbum Bone Machine.

Escucha la nueva canción de Joan Baez aquí:

Joan Baez - Whistle Down The Wind

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