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Foto: Kristian Dowling, AP.

El 27 de septiembre de 2017 otro ícono de la cultura popular se sumó a la lista de personajes que dejaron este mundo. El controversial y visionario Hugh Hefner, creador, dueño y fundador de la revista Playboy murió a los 91 años de edad en su mítica Mansión.

Además de su importancia para el mundo de la moda, estilo, negocios y filantropía -sin olvidar el universo de la sexualidad- Hefner fue impulsor de la música afroamericana en Estados Unidos. A pesar de motivar la objetivación de la mujer a través de su editorial, el estadounidense hizo algo más allá de lo superficial en tiempos donde el sexismo, racismo y el conservadurismo dominaban la ideología colectiva.

A finales de los años cincuenta, cuando existía la división social entre blancos y negros apareció un tipo blanco con las agallas y el dinero para impulsar el soul, el jazz, el blues y en su momento el rock. Las emisiones del programa televisivo patentado por la revista, Playboy’s Penthouse, que fue transmitido durante dos temporadas en 1959 y 1960, tuvo como invitados principales a grandes íconos de la música afroamericana como Nat King Cole, Ella Fitzgerald y Sammy Davis Jr.

Durante esa época, pocos programas de televisión contaban con artistas negros para ser los principales héroes de su horario estelar. Suele normalizarse hoy en día que la audiencia en la pantalla chica siempre ha sido homogénea por su carácter popular e híbrido, sin embargo, la audiencia blanca era el principal objetivo de las grandes cadenas. Incluso, varios artistas que fueron influidos por la música negra como Keith Richards y David Bowie fueron un espejo sonoro de estos músicos.

Una de las presentaciones más memorables en la historia de la música que representa claramente esta diferencia es la de T.A.M.I (Teenage Awards Music International) Show, programa internacional donde James Brown resaltó el talento afro junto a músicos como Chuck Berry y Marvin Gaye en octubre de 1964. A pesar de que en su lista de artista se encontraban músicos negros, fueron los jóvenes blancos a los que se le puso el foco de atención: The Rolling Stones cerraron con broche de oro un show que, para la crítica, se lo había llevado el Padrino del Funk.

Fue en el segundo programa de la revista, Playboy After Dark, transmitido de 1969 a 1970, cuando Hefner se convirtió en un defensor de los derechos civiles al promocionar a grandes leyendas como James Brown, Marvin Gaye y Tina Turner. En el mismo show, el extrovertido Hefner también le mostró a su público una variedad interesante de música blanca como rock, blues y folk a través de artistas como Steppenwolf, Fleetwood Mac y The Byrds.

Además, en esas noches espectaculares el desfile de lo estrafalario se hacía presente; joyas, moda, entre otras cosas hedónicas, un preámbulo de lo que sería el glam mostrado en los shows de T.Rex y David Bowie cuando personificó a Ziggy Stardust.

Más tarde, la obra de Hefner inspiró la música como en el hip hop en canciones como “Hustler’s Ambition” de 50 Cent y “God Bless Amerika” de Lil Wayne. Incluso U2 retomó como inspiración los sucesos de la Mansión Playboy y creó el álbum Pop, una oda musical al espectáculo y la fama.

La trascendencia de Hefner no se queda en la herencia que dejó al mundo editorial. Definitivemnte, ayudó consciente o inconscientemente a la exposición de músicos que se convirtieron en íconos de la cultura popular y dejó una huella indeleble en la colectividad a través de su intrepidez y rebeldía en contra de los paradigmas que sostuvieron al siglo pasado.

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