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Rihanna
Rihanna durante un concierto en 2013.

A alguien en Twitter se le ocurrió decir que Paulina Rubio fue la creadora del perreo, por allá de 1993. En un clip compartido por un usuario se ve a la cantante bailando durante unos segundos durante la presentación de “El General” en los premios Lo Nuestro.

Cuando “El General” invita a Paulina Rubio a bailar, ella accede, y durante unos segundos mueve la cadera a ritmo de “Te ves buena”. La broma sobre el momento en que supuestamente nació el perreo ha circulado en internet al punto de haber sido retomada por algunos medios como una auténtica revelación.

Pero lo que Paulina Rubio hace en ese video está lejos de considerarse perreo, un baile conocido también como grinding, freak dancing o booty dancing. De acuerdo con Wikipedia, es un baile en el que, a ritmo de reggaeton, las personas bailan con movimientos lascivos y sensuales, o en pareja, imitando el acto sexual.

El origen de este baile está ligado a la explosión del reggaeton en Puerto Rico, a finales de los noventa, punto desde el cual se extendió a Estados Unidos, México y Centroamérica.

Se trata de un baile que desde sus inicios ha estado en medio de la polémica por considerarse una expresión machista que promueve la cosificación de la mujer. Sin embargo, señala Teresa Vaquerizo en El País, cada vez son más las voces de artistas y activistas que reivindican el derecho a disfrutar del reggaeton rompiendo el imaginario machista que rodea este género urbano. Porque, dice, “todos tenemos derecho a perrear”.

Miley Cirus y Rihanna fueron clave para que el perreo o twerking se volviera algo masivo en Estados Unidos. No fue sino hasta que ellas se atrevieron a bailarlo en el escenario cuando empezó a hablarse de este baile en medios y en redes sociales.

El País destaca que a pesar de tener 25 años siendo un baile popular, no ha dejado de verse con desprecio por algunos sectores conservadores que lo consideran demasiado obsceno, mientras que, por otro lado, en los círculos intelectuales o cultos se considera que todo lo que rodea al reggaeton es algo demasiado vulgar y sin chiste.

Pero su fama de baile maldito no ha hecho sino volverlo más popular. Las mujeres que lo disfrutan suelen jactarse de su afición por estos ritmos a la vez que reivindican su postura feminista.

Tal es el caso de Chocolate Remix, proyecto de reggaeton lésbico creado por la cantante y compositora argentina Romina Bernardo, quien dijo en entrevista con Poolp que su intención es “romper con el imaginario machista que nos sugiere este género urbano, resignificándolo en clave queer y abriendo las puertas para repensarlo desde diversos aspectos”. Con una intención similar a la de Bernardo, en los últimos años han surgido artistas de reggaeton femenino que utilizan los códigos del género para empoderar a la mujer.

En defensa a su derecho a perrear con libertad, una autora publicó en Noisey: “Podemos hablar de nuestra sexualidad sin que esto sea una señal de consentimiento. Muchas veces existe más respeto al consentimiento en el perreo que en el sexo. Cuando una mujer agita la pelvis en una pista de baile hay unos límites muy claros para el acercamiento, todos los referentes al sexo son primero mímesis, las parejas mueven su cuerpo, coordinadas como si estuvieran teniendo sexo; pero es un símil, no están, de hecho, teniendo sexo”.

“La mujer que perrea con libertad, decide cuándo, cuánto, cómo y con quién perrea. En esas condiciones, mover el culo es siempre una experiencia empoderadora, de la misma manera que el sexo consentido también lo es”, dijo.

Así pues, en medio de protestas e intentos de censura, el perreo seguirá estando presente en las pistas de baile del mundo entero. Y en los próximos años, con el ascenso descomunal del reggaeton a nivel global, cada vez serán más quienes defenderán su derecho a perrear.

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