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Pat Martino es un guitarrista de jazz que ha dejado un legado más allá de la música: es una prueba de que el cerebro puede actuar de formas que todavía no hemos podido explicar. Esto, gracias a que estadounidense re-aprendió a tocar su instrumento‬ después de una operación riesgosa en la que sus facultades mentales fueron afectadas, al menos temporalmente.

Con 73 años de edad y 30 álbumes editados, Martino es un músico respetado entre el gremio musical. Desde joven fue reconocido por su capacidad de improvisar tanto en grabaciones como en vivo y el propio ganador del Grammy, George Benson, ha dicho que durante los años sesenta era uno de los guitarristas más prodigiosos de la escena neoyorquina.

A los 15 años comenzó su carrera cuando se mudó de Filadelfia -lugar donde nació- a Nueva York, el sitio donde todos los jazzistas comenzaban sus primeros pasos y otros se convertían en leyendas. Ahí trabajó con los saxofonistas Willis Gator Jackson y Red Holloway, y con organistas como Don Patterson, Jimmy Smith, Jack McDuff o Richard Groove Holmes. Según el diario El País, Martino fue uno de los vanguardistas del jazz y lo mostró como músico de sesión en grabaciones de disqueras como Prestige, Muse y Warner Bros.

En 1980, al estadounidense le fue detectada una malformación ( llamada AVM) en las venas y arterias en el área cerebral. Aunque durante mucho tiempo los síntomas fueron descritos por médicos como parte de una constante ansiedad y depresión, en realidad se trataba de un problema más serio.

En mismo año, el jazzista fue sometido a una operación en la que los médicos retiraron la malformación y como consecuencia, el músico perdió la memoria. En su biografía, Martino cuenta que "tras la operación no podía recordar prácticamente nada. No reconocía a mis padres, no tenía memoria ni de mi guitarra ni de mi carrera musical".

Fue escuchando sus propios discos durante más de cuatro años y tocando su instrumento que pudo reaprender a tocar la guitarra. De acuerdo con el sitio web Nautilus, el hecho de que Martino haya podido lograr lo inesperado es una muestra de que el cerebro cuenta con “puertas secretas” y “caminos” de la memoria que han no han sido explorados.

Una serie de pruebas que a las que Martino fue sometido revelaron algunas dificultades que tenía para transmitir el significado de palabras abstractas y definir las más comunes. Cuando se le preguntó cuándo llegaron los Beatles a América, Martino dijo que en algún momento entre 1961 y 1963 (la respuesta es en 1964). Pero cuando se le pidió que nombrara una canción de los Beatles, el músico dijo que no podía recordar el nombre de ninguna.

Sin embargo, Martino recuperó la memoria a través de la música. "Escuchaba discos mientras estaba acostado en el suelo. Mi padre solía ponerlos. Me refiero a él porque en ese momento en particular estaba con mis padres solo para recuperarme. A él le encantaba poner discos. Yo no sabía quién era yo y mucho menos qué artista interpretaba qué canción”, menciona el músico en su biografía.

La recuperación del guitarrista es un ejemplo de cómo el cerebro humano tiene la capacidad de improvisar. Según el doctor Frederick Simeone, quien le salvó la vida a Martino, "la música funcionó como un revitalizador para compensar las malformaciones mediante la formación de nuevas conexiones entre las regiones del cerebro que restauran las funciones motoras, intelectuales y emocionales”. De acuerdo con los neurocientíficos, la historia de Martino es sobre la música y cómo ayudó a darle forma a su cerebro en formas que revivieron su vida.

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