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Thom Yorke de Radiohead en Madison Square Garden, 2016. (Foto de Charles Sykes/Invision/AP)

Los CDs eran algo importante en 2007. O al menos eso es lo que la prensa que cubrió inicialmente el lanzamiento del álbum parteaguas de Radiohead, In Rainbows, quiso hacernos creer. “La banda [están] muy orgullosos de este disco y sienten que merece ser puesto a la venta en el mercado masivo”, dijo en 2007 Chris Hufford, uno de los dos managers más longevos de la banda. “Es por eso que necesitamos una disquera que tenga esa infraestructura para distribuir el CD”. Aún cuando el disco, por el que oficialmente pagabas lo que quisieras, estaba disponible de forma gratuita en Internet, una disquera importante era la clave para llegar a una audiencia potencialmente mayor. Diez años después del lanzamiento de su séptimo álbum de estudio, el interés de Radiohead en la distribución física puede parecer extraño, pero esa tensión resuena más fuerte en un ecosistema post-streaming.

En 2003, la banda lanzó Hail to the Thief, el último álbum incluido dentro de su contrato con la disquera EMI. En lugar de buscar una nueva disquera, la banda se puso a trabajar por su cuenta. Esta libertad sin duda fue clave para que el 1 de octubre de 2007 se anunciara In Rainbows mediante una mención mínima en su sitio web oficial. Facebook y Twitter todavía no tenían el peso suficiente como para que una banda se comunicara con sus seguidores a través de estas redes.

Fue, efectivamente, un álbum sorpresa, dado a conocer con sólo nueve días de antelación. Pero los álbumes sorpresa de la década de 2010 a menudo redirigen al escucha a alguna plataforma - Apple y Tidal principalmente - en lugar de al artista. La conversación no gira alrededor de comprar un producto, sino a responder la pregunta: “¿Vale la pena una suscripción a Tidal para un solo disco?” In Rainbows no estaba buscando enganchar a los oyentes con una cuota recurrente; era una colección de archivos MP3 potencialmente gratuitos con un único espacio legal para comprarlos. Radiohead recuperó el control sobre su propio destino musical y luego hizo que el resto de la industria de la música siguiera de cerca lo que sucedería a continuación.

Eso podría ser el porqué de tanta intriga sobre lo que la banda haría con un lanzamiento físico: ¿Lo manejarían ellos mismos? ¿Se asociarían con una disquera? ¿Firmarían con otro sello importante? El CD y, en menor grado, el álbum digital, eran los únicos mercados para medir el éxito de un álbum. Si Radiohead no iba a entrar en esas métricas homologadas por la industria, se generaban más preguntas que sólo la propia banda podía responder. A pesar de la comercialización de auto-servicio que permite Spotify, la industria de la música siempre ha estado obsesionada con los números, no sólo en términos de dinero, sino en número de éxitos y posición en las listas. Es un espacio en el que obsesionarse con los números no sólo es lo esperado, sino que se alienta.

Independientemente de los primeros números oficiales, estaba claro que In Rainbows logró su labor de no sólo picar a la industria de la música, sino también de acorralar a los aficionados llevándolos hacia un momento particular. Los hábitos de escucha comunales cambiaron gradualmente de discos a CDs a descargas y, con Radiohead ofreciendo una opción gratuita para adquirir el álbum, su audiencia potencial era cualquier persona con una conexión a Internet.

En 2017, esa es la norma. Pero cuando Radiohead lanzó In Rainbows, los escuchas podrían haber tenido que pagar dinero o cazar el sitio correcto para descargar ilegalmente el álbum. Ahora todo está legalmente disponible para nosotros. Ese movimiento genera un mayor consumo de lo que hay en las listas de nueva música de Spotify cada semana, pero neutraliza una gran cantidad de conversaciones en torno a la música. Si diez discos son lanzados sin que haya ningún obstáculo para tener acceso a ellos, ¿cuál es el sentido de discutir acerca de sus detalles y de los méritos de cada álbum cuando se puede pasar directamente a consumir el siguiente?

Toda la carrera de Radiohead refuta este sobre-consumo musical a partir de la forma en la que han creado momentos alrededor de cada uno de sus lanzamientos . El estado de tecno-temor de OK Computer, el cambio sonoro radical de Kid A; cada álbum después de estos discos legendarios ha jugado con las expectativas infladas que ayudaron a crear. El álbum-evento ciertamente no es una idea nueva, pero cuando la gente ya no está votando con sus billeteras sino con su tiempo, esas mismas ideas de la creación de un momento todavía conservan su validez.

Diez años más tarde, el método de paga-lo-que-quieras se volvió característico de Bandcamp y se convirtió, de cierto modo, en el rostro de las ventas amigables para el artista; las grandes disqueras operan cada vez más orientadas hacia el streaming. Los críticos que vieron a Radiohead como si estuvieran degradando aún más el valor de la música no se equivocaron, como se vio después cuando nos enteramos de que la mayoría de los fans no pagaron un centavo por el álbum. Pero agitar la jaula del ecosistema de descargas digitales reflejó cómo el mercado a menudo no cumple con las exigencias del público.

Eventualmente In Rainbows fue editado con TBD Records, vendiendo 122,000 copias y llegando a la cima de la lista Billboard 200 en su primera semana. Hufford tuvo razón al asumir que había un público que quería algo más que MP3s gratuitos. Esta fuerte primera semana no partió de la fuerza de los medios físicos, sino más bien de cuántas personas estuvieron dispuestas a seguir las reglas de la industria musical, incluso cuando su banda favorita las estaba reescribiendo.

Ahora bien, en el nuevo mundo de disqueras post-streaming, la apuesta inicial de Radiohead ya no se siente tan audaz. Diez años después de su decisión de lanzar de esa forma In Rainbows, se siente como si el Internet fuera a la vez más vasto y más pequeño. El número de usuarios pudo haber aumentado, pero el número de espacios de comunicación parece estar disminuyendo. Esta pudo haber sido la razón por la que banda purgó todas sus redes sociales en el período previo al lanzamiento de A Moon Shaped Pool el año pasado, incluso cuando el disco estaba disponible en todas las plataformas de streaming, descarga y medios físicos. La banda seguía encontrando el valor de no obedecer todas las reglas.

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