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Foto: Jon Super, AP.

A principios de este mes, The New York Times comenzó a reportar una historia de abuso, machismo, represión y violencia de género. Harvey Weinstein, productor ejecutivo de cine y empresario de la industria cinematográfica, fue denunciado públicamente por abuso sexual tanto verbal como físico a un importante número de mujeres con las cuáles tenía relaciones laborales o personales, a través de una publicación del diario norteamericano.

La investigación tuvo su debido seguimiento por dicho periódico y The New Yorker mediante editoriales que se dedicaron a recabar y corroborar declaraciones, las cuales reiteraron el comportamiento denigrante del estadounidense. En concreto, el productor ha sido acusado por aproximadamente 30 mujeres de abuso sexual en diferentes grados, incluyendo cuatro violaciones.

A partir de este caso se ha abierto una conversación pública que deja ver una sociedad conscientemente activa y además, que lo que era secreto no lo es más. La Academia de Hollywood fue una de las primeras en reaccionar y expulsó a Weinstein de la directiva. Además, su hermano Bob Weinstein, quien era socio de la casa productora Miramax y The Weinstein Company de la cual son dueños, despidió a Harvey de la compañía debido a las controversiales declaraciones.

El escándalo llegó a voces de personajes icónicos de la cinematografía hollywoodense; directores como Quentin Tarantino y J.J Abrams se han mostrado sorprendidos y condenaron al productor. También otras actrices revelaron que habían sido acosadas por Harvey años atrás como Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow, Rose McGowan y la joven Cara Delevinge y lo denunciaron a través de redes sociales o confirmaron a través de The New York Times.

Pero la conversación no concluyó ahí. El fenómeno Weinstein se esparció para darle voz a más mujeres de la industria del entretenimiento que han sido acosadas o abusadas sexualmente.

La música

La madrugada del domingo, la artista islandesa Björk se unió a las mujeres alrededor del mundo y denunció un abuso sexual que sufrió a manos de un director de cine danés que no nombró. Inmediatamente, los medios informaron que podría tratarse del director danés Lars Von Trier, con quien trabajó en el 2000 para la película Dancer In The Dark. Sin embargo, el cineasta negó hoy las acusaciones para el periódico islandés Jylannds Posten a través de su colega de negocios Peter Aalbaek Jensen, quien mencionó que según lo que recordaba ellos dos habían sido víctimas. "Esa mujer era más fuerte que ambos y que nuestra compañía juntos", dijo Jensen y agregó que Björk ha sido una de las mejores actrices que han contribuido para sus películas.

Además de Björk, Courtney Love, exesposa del aclamado Kurt Cobain y exmiembro de Hole, declaró que en 2005 había advertido sobre el comportamiento de Harvey en Hollywood. En un video, puede observarse cómo una reportera de aquel entonces le preguntó "¿Qué le aconsejarías a alguna chica que se muda a Hollywood?", a lo cual contestó: "Si Harvey Weinstein te invita a alguna de sus fiestas en el hotel Four Seasons, no vayas".

Sumado a estas dos declaraciones, Kaya Jones de la agrupación Pussycat Dolls ha declarado públicamente los abusos que la banda sufrió a lo largo de su carrera. A través de su cuenta oficial de Twitter, la vocalista señaló que estar en el grupo era un "cuadrilátero de prostitución" y que las integrantes del grupo eran forzadas a acostarse con cualquiera que les indicara su manager Robin Antin. Jones dijo abiertamente que no había denunciado el caso porque "todas las chicas eran abusadas sexualmente y declarar hubiera significado la muerte o el fin de su carrera".

En el mundo de la música no sólo hay víctimas sino también agresores; un caso muy sonado recientemente es el de Nelly, quien fue acusado por una chica que afirma haber sido violada por el rapero durante un viaje hacia Seattle. Sin embargo, cuando dicha mujer fue citada para declarar ante un juez, esta expresó su miedo en un comunicado en que mencionaba que no había llamado al 911 cuando sucedió la violación porque, pensaba, "el sistema iba a fallarle".

Previo al fenómeno en el que nos encontramos hoy, ya existían algunas denuncias por parte del mundo de la música, en específico en el pop. En 2014, una de las primeras mujeres en denunciar el abuso sexual, físico y de poder por parte de su manager fue Kesha, quien además de mencionar que su productor Dr. Luke había abusado de ella hasta el punto de casi "perder la vida", mostró a través de su arte una catarsis que hasta hoy es escuchada en el mundo a través del más reciente sencillo de la interprete, "Praying".

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A pesar de que la sociedad cuenta con el apoyo de internet para informarse ilimitadamente, el panorama no pintó nada bien para las redes en esta situación. El fin de semana, Twitter bloqueó a la actriz Rose McGowan después de que esta enfrentara través de esa red social a Ben Affleck, quien negó el comportamiento y las declaraciones que se hicieron en contra de Weinstein. En un tuit, la actriz mencionó: "Luego de un intento de boicot en Twitter por parte de varias mujeres en el mundo por este hecho que la red social aún no ha informado con claridad, el hashtag #metoo o #yotambien es una realidad que va más allá de la web". La actriz Alyssa Milano comenzó esta campaña para que mujeres del mundo denuncien si alguna vez han sufrido alguna vez acoso sexual. A ella se le unió Lady Gaga y posteriormente el hashtag se convirtió en trending topic en Estados Unidos y unas horas después, tanto en Inglaterra como en India y Pakistán, el movimiento digital se convirtió en un éxito. En México, también comenzó a viralizarse.

La represión es histórica pero hoy, 16 de octubre de 2017, el abuso sexual está dejando de ser un secreto. El fenómeno Weinstein nos lo ha demostrado. Todo comenzó con una voz que tuvo la valentía de hablar para acabar con el miedo que provoca el abuso de un ser humano sobre otro. Desde el cine y las artes hasta la vida cotidiana, será importante considerar cuánto más nos falta por decir en contra de lo que parece normal callar.

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