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Foto: John Salangsang / AP

En 2014, Taylor Swift sentenció a la industria musical quitando de las plataformas de streaming su álbum 1989. La cantante estadounidense le dijo al diario Wall Street Journal que la música en ese momento se encontraba en crisis.

Taylor señaló que la música “era arte” y que por ello tenía que ser pagada como tal, no como lo hacen las empresas como Spotify, Apple Music y TIDAL, entre otras. En su carrera ha defendido su música en contra de la piratería y sus seguidores la respaldan.

Mientras Drake, Kendrick Lamar, Zedd y James Bay han enfrentado a lo largo de los años innumerables descargas ilegales a través de sitios de torrents, una investigación hecha por SeatSmart en 2015 reflejó que Taylor Swift era inmune a la situación.

Durante 18 meses, miembros de la discográfica Universal Media Group -al que pertenece-, el sello Big Machine y la Asociación de la Industria de Grabación, clasificaron y bloquearon a 66,000 sitios web que tenían disponible de forma ilegal una copia de 1989. También bajaron más de 150 mil publicaciones relacionadas con el disco en YouTube y iTunes.

1989 es actualmente el álbum mejor vendido de su carrera y gracias a su tour de 2015 recaudó más de $250 millones de dólares de acuerdo con información de Bloomberg. Las crítica declaró que su show era uno de los más espectaculares y que debido a ello, Swift conserva actualmente su popularidad tanto como vendedora de éxitos como por su actuación en vivo memorable.

Sobre su actitud, Swift ha comentado que no se convertirá en una artista común y que sigue creyendo en la música como se vendía antes: "En mi opinión, el valor de un álbum es y seguirá siendo una pieza de tu corazón y del alma en la que has sangrado, por lo que el valor financiero de los artistas toma lugar en la música cuando esta sale al mercado”, destacó en la entrevista con Wall Street Journal.

“La piratería, el intercambio de archivos y el streaming han reducido drásticamente las ventas de álbumes pagos y cada artista ha manejado el golpe de forma diferente”
Taylor Swift, 2014

Tal es el control por su propia música que Swift complica los esfuerzos en la filmación de sus videos. Recientemente, NME publicó que la cantante es la única que escucha la canción en unos audífonos y no comparte el track que se filma con sus bailarines para prevenir la filtración del tema en cuestión.

“Los felicito por completo”, Taylor explicó sobre la filmación del video de “End Game”, tema colaborativo en el que participan Ed Sheeran y el rapero Future. “Todos fingen que hay música sonando cuando no la hay. Bailan con un ‘clic’, es un trabajo increíblemente difícil”.

En lugar de pelearse con la tecnología, Swift ha utilizado los recursos disponibles como las redes sociales; lanzó una nueva app para smartphones y habla con sus fans en Tumblr además de que para promocionar su más reciente disco y publicó dos revistas impresas que complementan el nuevo disco. La estrategia de Taylor Swift funciona: Reputation vendió más de 1.2 millones de copias en su semana de estreno y se convirtió uno de los discos más vendidos en Estados Unidos en 2017.

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