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Foto: Joel Ryan, AP.

"Hay un árbol que me encanta llamado Joshua”, dijo Anton Corbijn una fría mañana decembrina de 1986, mientras buscaba la locación perfecta para hacer la portada del nuevo álbum de U2 en California.

Al día siguiente, Bono llegó al lugar con una Biblia y encontró la existencia del árbol en las escrituras. Pensó, podría ser el concepto de un nombre para el nuevo material de su banda.

Tan sólo unos meses atrás, el letrista había escrito un par de canciones sombrías que retrataron una sociedad distópica y frustrante. Era una descripción de lo que el mundo vivió durante aquellos momentos de tensión y oscuridad; figuras políticas como Ronald Reagan y Margaret Thatcher se convirtieron en verdugos de la paz en centroamérica y Europa.

Hoy en día, el contexto sociopolítico es similar para U2 que treinta años después celebra la existencia de The Joshua Tree, la colección de las canciones que grabaron en esa época. Las consecuencias de gobiernos como el de Donald Trump en Estados Unidos y Kim Jong-un en Corea del Norte, así como la guerra en Siria, comienzan a dar sus frutos y son los mismos que inspiraron a la banda irlandesa para crear su próximo álbum de estudio Songs Of Experience, secuela del predecesor Songs Of Innocence, lanzado en 2014. En 2013, U2 grabó en varias sesiones los tracks de estos dos discos sin saber que el mundo sería distinto. En una entrevista, Bono reveló que por esta razón, esas composiciones adquirieron un nuevo significado. Temas como “The Blackout”, que trataban originalmente sobre una crisis existencial del vocalista, se convirtieron en un retrato de la decadencia de las instituciones políticas y el desencanto de la democracia reflejados en decisiones como el Brexit.

El altruismo y la imagen de la banda como un colectivo que se involucra en temas más allá de la música son conocidos desde que The Edge compuso “Sunday Bloody Sunday” en 1983. Unos atribuyen la temática de sus canciones a su orientación religiosa. Se ha dicho en algunas ocasiones que U2 es una banda cristiana que actúa en secreto y por ello existen canciones como “I Still Haven’t Found What I’m Looking For”, tema alentador que menciona la existencia de Dios, el pecado y el Diablo; el título de “Yahweh” hace una referencia a Jehová y “Where The Streets Have No Name” es un retrato lírico de lo que mencionan las escrituras sobre el cielo después del Apocalipsis. El lenguaje bíblico utilizado por Bono en las letras de U2 comenzó en The Unforgettable Fire en 1984 y desde esa fecha lo ha utilizado hasta el cansancio.

Hace treinta años The Joshua Tree despertó grandes aspiraciones y las cumplió. Retrató el mito de la América de los ochenta: su paisaje, sus ideales de libertad, su cultura, su sensualidad y su violencia. Las letras describieron con romanticismo la situación política y económica a través de un lenguaje basado en la Biblia y en la poesía.

Ante una situación semejante, U2 decidió retrasar el lanzamiento de su nuevo disco para entregarlo a manera de protesta. Una espera simbólica que se une a la celebración de cumpleaños del álbum que tiene el mismo propósito. En su próxima visita a México -que incluirá la participación del exvocalista de Oasis, Noel Gallagher- U2 protestará en contra del odio que ha recibido por parte de del presidente estadounidense además de enviar un mensaje de aliento a todos los mexicanos que han sido afectados por el terremoto del pasado 19 de septiembre, un hecho similar que hace un año presentó Roger Waters en el Zócalo capitalino.

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