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Foto: AP, File.

En este mes dedicado a los muertos, John Lennon es uno de los más recordados en el mundo musical. El ex-Beatle fue asesinado a las afueras del edificio The Dakota en Nueva York el 8 de diciembre de 1980. El responsable, Mark David Chapman, un presbiteriano de nacimiento que planeo el asesinato del músico, quien fue su irónicamente su mayor ídolo.

En la década de los noventa, el asesino escribió una carta en la que declaró haber “sido perdonado por Jesús”, en quien ha creido desde su niñez. Dicho texto fue revelado al diario británico Daily Mirror el día de ayer por su comprador, Eric Hollder, quien le compró la carta a un usuario anónimo de la página web Serial Killers Ink.

En el escrito, puede leerse un fragmento con lo siguiente: "Jesús es real, es una persona de verdad a la que he tenido el honor de conocer. Jesús lo es todo para mí y me he dado cuenta de ello durante todo este tiempo que he pasado en Attica (una de las prisiones en las que ha estado encerrado). Él decidió morir para que nuestros pecados, incluidos los míos, pudieran ser perdonados", menciona el asesino de uno de los músicos más influyentes del siglo pasado.

La escena del asesinato de John Lennon es una novela digna de contarse. Las razones son conocidas por la sociedad a grandes rasgos porque Chapman era cristiano y estaba enojado por las declaraciones de Lennon desde que todavía formaba parte de The Beatles. Frases como "The Beatles son más populares que Jesús" provocaron no sólo a Chapman sino también a una gran comunidad religiosa que quemó álbumes del cuarteto de Liverpool en público y lanzó proyectiles hacia sus fotografías.

Los fanáticos religiosos pensaban que las "blasfemias" del cantante merecían ser castigadas y así también lo hacia Chapman. Según declaraciones de amigos cercanos, el criminal no podía entender porqué su ídolo había dicho tales cosas. Además, estaba molesto porque "Lennon predicaba sobre el amor y la paz pero aún así tenía millones de dólares". Otra de las causas, según el autor de su muerte, fue que en días previos al acto había escuchado el álbum John Lennon/Plastic Ono Band y no podía creer que no creyera ni en Dios ni en The Beatles (una referencia a la canción "God").

El periodista James R. Gaines describe a través de un testigo el asesinato de John Lennon de la siguiente forma en un artículo especial publicado el 22 de junio de 1981 en la revista People: "No había cámaras rodando cuando él se acercó a John Lennon aquella noche fría de diciembre, pero las imágenes reconstruidas de esa pesadilla que duró tan sólo unos segundos imitan con claridad la memoria.

Lennon se vuelve lentamente para saludar a quien acaba de nombrarlo, mientras Chapman se pone en posición de combate y abre fuego, Lennon cae y Yoko se inclina sobre él, gritando". En el mismo artículo, titulado Descenso a la locura, Sean Strub relató: "Nunca vi nada como la cara de ella (Yoko). Su boca estaba abierta como una ballena y sus brazos lo cubrían como un animal. Se veía como si alguien la hubiera electrocutado. La mirada de Chapman era alegre. El portero del edificio The Dakota le preguntó al asesino si se daba cuenta de lo que había hecho: 'Acabo de dispararle a John Lennon', dijo de todas formas. Entonces sacó una copia de El Guardián entre el Centeno y comenzó a leerlo".

Cabe destacar que Chapman no sólo planeaba matar a Lennon, dentro de su lista se encontraban figuras como David Bowie, Johnny Carson, Marlon Brando, Elizabeth Taylor y Jacqueline Kennedy. Sin embargo, decidió matar al ex-Beatle porque "le resultaba más fácil". El asesinato de Lennon fue planeado de forma tal, que la locura de Chapman le llevó a investigar sobre la vida del británico en Nueva York a través del libro John Lennon: One Day at a Time escrito por Anthony Fawcett, asistente personal del músico, quien describió en el texto casi todos los movimientos de Lennon.

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