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Este fin de semana, Beyoncé hizo historia en el festival Coachella. Se convirtió en la primera mujer de color en encabezar el evento musical que se realiza desde 1999, reunió a Destiny’s Child - una de las agrupaciones femeninas con más relevancia en la música estadounidense- y cantó el himno nacional negro representando a su comunidad. Beyoncé fue una manifestación del empoderamiento de la mujer en la industria musical.

A lo largo de su presentación, que la propia Beyoncé pospuso el año pasado debido a su embarazo, fue planeada con sorpresas de principio a fin. Desde “Crazy In Love”, en la que incluyó algunos elementos de “HUMBLE.” de Kendrick Lamar y “Havana” de Camila Cabello, hasta un cover a “Mi Gente” de J Balvin, la cantante exploró el estado actual de la música en varios géneros: el hip hop, la música latina y el pop.

Dada la relevancia del evento, Beyoncé cantó “Lift Every Voice and Sing”, conocida tradicionalmente como el Himno Nacional Negro, lo que de acuerdo con Vulture fue un acto significativo pues, como una de sus principales representantes en la escena musical, la cantante encumbró a su comunidad durante el festival que durante años ha sido encabezado principalmente por bandas y artistas blancos.

Jay-Z y Solange, las colaboraciones destacadas

DJ Khaled, rapero y productor responsable de éxitos como “Wild Thoughts” de Rihanna, apareció en la presentación y dijo: “Coachella debería ser renombrado como Beychella”. La frase inmediatamente se convirtió en tema para las redes sociales con el hashtag #Beychella, alcanzando dos millones de tuits en menos de dos horas, según The Fader. Posteriormente, Beyoncé salió al escenario junto a su esposo, JAY-Z, con quien interpretó el tema “Deja Vu”, track producido originalmente por el rapero e incluido en el álbum B’Day de 2006. Del mismo álbum, la estadounidense cantó junto a su hermana Solange Knowles el tema "Get Me Bodied".

Beyoncé y los simbolismos de su vestuario

En total, Beyoncé tuvo cinco cambios de vestuario en su presentación. Medios alrededor del mundo como The Telegraph y Fashionista celebraron que Beyoncé saliera al escenario con dos atuendos en particular que representaban a dos minorías que han sido discriminadas a lo largo de la historia: la comunidad negra y las mujeres.

Su primer atuendo, un traje inspirado en la reina Nefertiti -adornado con miles de lentejuelas negras y doradas- mostró un homenaje a las mujeres a través de la figura de la reina egipcia, esposa del faraón Akenatón, quien se convirtió en un ícono de la feminidad en la cultura popular luego del descubrimiento del Busto de Nefertiti en 1912.

En otro de sus atuendos, Beyoncé y su equipo de trabajo colocaron un escudo en una playera que mostró el busto de la reina egipcia, una abeja, una pantera negra y un puño negro, enviando un mensaje en favor de los derechos civiles de la comunidad afroamericana.

El reencuentro de Destiny’s Child

Como lo hizo hace cinco años en el medio tiempo del Super Bowl, Beyoncé reunió a Destiny’s Child, trío con el que comenzó su carrera formado por Kelly Rowland y Michelle Williams. Ambas interpretaron junto a la cantante los temas “Lose My Breath”, “Say My Name” y “Soldier”.

El nostálgico momento recordó los mejores momentos de Beyoncé con el trío que se popularizó en los años noventa y dos mil. Las cuatro miembros originales de Destiny's Child (Beyoncé, su prima Kelly Rowland, LaTavia Roberson y LeToya Luckett) se reunieron por primera vez en 1990 bajo la tutela del padre de Beyoncé, Mathew, primer manager de la banda. A Tina se le ocurrió el nombre inspirada en un pasaje de la Biblia.

Gracias a su actuación en concursos de talentos en televisión, la agrupación firmó un contrato con Columbia en 1997 para lanzar su primera canción, "Killing Time", que fue incluida en la banda sonora de Men in Black.

En 1998 trabajaron junto al MC Wyclef Jean para publicar "No No No", primer sencillo de su álbum debut que alcanzó la posición número tres en la lista Billboard Hot 100, el primer avistamiento de éxito que tuvieron en su carrera.

The Writing's on the Wall de 1999 fue calificado por Billboard como un “seminario de fuerza e independencia femenina”. Con temas como "Bills, Bills, Bills", "Jumpin 'Jumpin'" y "Say My Name", Destiny’s Child se convirtieron en iconos de su generación.

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