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Arcade Fire en Isle of Wight, 2017. (Dawn Fletcher-Park/Invision/AP)

No he escuchado el nuevo disco de Arcade Fire todavía. Una ventaja de no ser un crítico de música tradicional: no hay obligación de oír los discos que te hacen sentir aprehensión de inmediato. No necesito streamear un álbum en sus primeras horas de vida, o incluso durante las primeras semanas de su lanzamiento. Hace cinco años hubiera parecido impensable aguantar tanto tiempo en el caso de un nuevo álbum de una de mis bandas favoritas pero, desde hace dos meses, esto me ha parecido menos improbable.

La cosa es que pareció que Arcade Fire buscaba alejar a sus fans más leales en los meses previos a Everything Now. Para muestra basta un botón: los fidget spinners de $109 dólares, la surrealistamente defensiva reseña falsa del álbum, el código de vestimenta (también falso) o la búsqueda del tesoro de la caja de cereal. Y por si no fuera suficiente todo esto, tuvimos también los desafortunados primeros sencillos que nos sugerían que el grupo de rock canadiense estaba a punto de caerse de narices por primera vez en su carrera. Sin embargo, su coqueteo con el dance, el funk y sus desconcertantes opciones de producción no son razón suficiente para hacerle ghosting a tu banda favorita; esto ocurre cuando se siente que han traicionado todo lo que les hizo tan atractivos en primer lugar.

Arcade Fire - Everything Now (Official Video)

Nadie se acercó a Arcade Fire por su sentido del humor; era su catarsis, su cegadora convicción y la creencia persistente de que podían crear las más grandes canciones sobre las más grandes emociones al meter todas las personas e instrumentos posibles en el escenario. Eran una banda de sentimientos, primero que nada, e incluso cuando el cinismo se filtraba a través de las grietas, como en el incendiario Neon Bible de 2007, les creías que su indignación venía de un lugar sincero. Pero después de sus recientes intentos de hacer cosplay estilo Father John Misty, no estoy realmente seguro de lo que representan.

Butler y Arcade Fire recurrieron a algunos de estos trucos para la en ocasiones agotadora salida de Reflektor: hubo banda falsa, código de vestimenta para los conciertos y una respuesta defensiva de Butler a las críticas negativas (“‘No soy un idiota’, dice con seriedad. 'Soy una maldita estrella de rock’”). Esta vez, sin embargo, los mensajes confusos de la campaña de prensa se sienten inseparables de la música. Con base en un análisis de la lista de canciones del disco y los sencillos que he oído, siento que su nueva música no es para niños alienados en los suburbios, para la gente que se enfrenta a cambios drásticos en su ciudad de origen o incluso para los tradicionalistas que quieren dejar de usar sus teléfonos - es sólo para ellos.

Aunque Arcade Fire y Linkin Park nunca estuvieron en el mismo tren musical o comercialmente, Everything Now me hace pensar en el cambio abrupto de dirección de esta última banda a principios de este año con One More Light. Algunos de los últimos titulares sobre Chester Bennington antes de su muerte se centraron en las entrevistas en las que le dijo a sus fans que “dejaran atrás de una puta vez” el Hybrid Theory, y algo sobre pegarle a todo aquel que los llamó vendidos “en la puta boca”. Suena extremo, pero Bennington nos permitió conocer la frustración que cada artista que ha lanzado un álbum debut que de la nada se convirtió en un clásico probablemente ha sentido. Como han atestiguado los recuerdos y el apoyo tras la muerte de Bennington, los fans atesoran los discos que los hicieron enamorarse de una banda en primera instancia, aún cuando no se sientan tan identificados con los cambios recientes en el estilo de un artista.

Es posible que Arcade Fire realmente se haya cansado del indie rock, o que simplemente sepan lo difícil que sería recapturar lo que lograron con Funeral. Tal vez sea injusto esperar que un artista se repita a sí mismo, pero cuando escuchas los discos grandes y a la vez simples de las últimas etapas de sus contemporáneos del género - Broken Social Scene, Spoon y Fleet Foxes - es natural preguntarse a qué sonaría Arcade Fire si estuvieran felices haciendo lo mismo que han hecho siempre. La consistencia está intrínsecamente ligada a ser "subestimado" en el indie rock y no parece que Arcade Fire estén interesados en caer en ello.

Probablemente voy a escuchar Everything Now una vez que el polvo se asiente, y no estoy considerando esto como un gran postmortem de Arcade Fire. Después de revisitar la última cosa que realmente amé de la banda, su conmovedora partitura para Her de Spike Jonze, quiero creer que todavía hay un poquito de empatía en el proyecto. Es difícil aceptar que tal vez esta iteración de Arcade Fire no es para mí, o incluso para la mayoría de los fans que se enamoraron de ellos en sus inicios. Ellos sólo están siguiendo a su musa actual, que resulta ser un comentario charlatán sobre nuestro interminable consumo de contenidos, las #fakenews y nuestra bajísima capacidad de atención. Regresaré a ellos cuando hayan decido volver a ser humanos.

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