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Esta semana, uno de los temas centrales en la política internacional fue el lanzamiento de Fire And Fury: Inside the Trump White House, libro escrito por Michael Wolff, periodista que cuenta a través de su propia experiencia cómo el actual presidente de los Estados Unidos no pensaba realmente ganar las pasadas elecciones de 2016. Al momento de obtener la victoria, Trump se declaró “no apto” para el trabajo y horas después, se convenció de que podía hacerlo con el apoyo adecuado.

Luego de un año de tuits caóticos y declaraciones de todo tipo, Wolff cuenta cómo el ex-estratega de la Casa Blanca, Steve Bannon, era el personaje con mayor influencia sobre Trump. Cada vez que el mandatario hablaba con Bannon, este mandaba un tuit. De acuerdo con el libro, tras su salida, la Casa Blanca se convirtió en un caos, pues la personalidad de Trump sin el filtro se hacía cada vez más evidente.

Este jueves, el presidente de los Estados Unidos ingresó al salón Roosevelt y comenzó a cuestionar las políticas de inmigración estadounidenses actuales que protegen a personas de Haiti y otras de África. Según declaraciones replicadas en un artículo de The New York Times, Trump cuestionó por qué el gobierno norteamericano dejaba entrar al país a personas “de países mierda” y no de otros lugares como Noruega.

Ante tales declaraciones, las críticas no se hicieron esperar y el mundo de la música se hizo presente a través de Win Butler, líder de la agrupación canadiense Arcade Fire, quien por medio de Twitter -misma red social en la que Trump ha manifestado sus ideas- lanzó un mensaje con el siguiente texto: “Los comentarios de Trump sobre Haití no reflejan nada de lo que representa ese país y por el contrario, sólo reflejan su propio racismo y xenofobia. Haití es uno de los lugares más especiales y asombrosos en lo que he estado en el planeta, necesitamos más haitianos-americanos”.

Arcade Fire es reconocida en la escena musical como una de las bandas que siempre han expresado en su discurso mensajes de inclusión, aceptación, unión y han demostrado una fuerte conexión con Haití.

Según The Guardian, la relación de Arcade Fire con el país caribeño tiene un trasfondo aún más allá de los problemas sociales. La escena musical de ese país, que combina los sonidos africanos con los de la isla, han sido una fuerte influencia para Win Butler y Régine Chassagne, integrante de la agrupación y esposa de Butler. Incluso, la difunta madre de la vocalista era haitiana y su conexión con el país se siente como un recuerdo que la pareja desea honrar.

La influencia musical de Haití en Arcade Fire

La banda ha visitado Haití desde el lanzamiento de Funeral (2004), su álbum debut que incluye una canción titulada como el país. "Conseguimos mucho culturalmente cuando venimos a Haití. La música folk. Jacmel es uno de los lugares más artísticos que he visitado. Gran parte de la cultura y la música que salió de Mardi Gras y Nueva Orleans, proviene originalmente de aquí", comentó Butler sobre su conexión con el país.

Desde 2013 y el comienzo de la gira que promocionó el disco Reflektor, la banda incluyó a un percusionista y fabricante de utilería de origen haitiano. Además, en aquella gira se vestían con disfraces de carnaval: Butler se disfrazaba de Guede, dios haitiano de la muerte y la fertilidad.

El apoyo económico de Arcade Fire hacia Haití

Inspirado en el texto Mountains Beyond Mountains: The Quest of Dr. Paul Farmer, A Man Who Would Cure the World, que describe el trabajo del antropólogo Paul Farmer en contra de la tuberculosis en Haití y en Rusia, Butler decidió enviar el cheque que la banda ganó con un anuncio del Super Bowl al grupo de agricultores, Partners in Health, que se dedican a luchar contra el VIH en Haití. En la gira de Reflektor, la banda donó un dólar (o una libra o un euro) por cada boleto vendido para Haití y la reconstrucción del país.

Además, Régine Chassagne es co-fundadora de KANPE, una organización de nutrición, salud, educación y agricultura que ha apoyado de forma importante programas de restauración en Haití. Arcade Fire ha trabajado con KANPE en ese país en múltiples eventos de caridad, según Pitchfork.

Aunque no fue para beneficiar a Haití directamente, Butler y Chassagne unieron fuerzas con Jen Agg y Roland Jean, pareja de empresarios con los que abrieron un restaurante de comida haitiana en Toronto en el verano de 2015. De acuerdo a información de Daily News, la ciudad canadiense tiene una comunidad de aproximadamente 200 mil haitianos.

En 2017, como parte de su gira Infinite Content que promociona su más reciente álbum Everything Now, la banda puso a la venta una serie de fidget spinners especiales con el logo de la agrupación que costaban unos 109 dólares. La cantidad reunida a partir de su venta fue también donada para la beneficencia en Haití.

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