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Juan García Esquivel en portada.

A lo largo de la historia han existido genios que le han dado a la música cimientos para construir estilos, nuevas técnicas y nuevas formas de escuchar la vida cotidiana. En el caso del mexicano Juan García Esquivel, su creatividad y rebeldía por trazar caminos que nunca antes se habían explorado fue una constante en su existencia. Conocido como “El rey del Space Age Pop” y el inventor del sonorama, un estilo musical creado por medio de la experimentación de sonidos con orquesta a través de la estereofonía, el mexicano inventó un universo musical digno de contar en los libros de historia.

Su imagen era única: lentes gafa pasta, traje casual y un peinado engominado que reflejaban a su época. Algunos lo conocen por “Mucha Muchacha”, otros por la canción “Mini Skirt”, pero no muchos conocen lo que hizo para la música tanto en la escena nacional como en la internacional. Su talento en el piano era casi inexplicable, podía componer un arreglo instrumental en minutos y escribir lo que tenía en mente en un cuaderno pautado al instante. Sabía lo qué tenía que tocar cada uno de los instrumentos de viento de su famosa orquesta.

Esquivel nació en Tampico en 1918, en el contexto histórico de la Revolución Mexicana. A los 8 años de edad, sus padres lo llevaron a vivir a Ciudad de México. De acuerdo a declaraciones de su hijo y otros familiares para un documental producido por Canal 11, el músico fue autodidacta y aprendió a leer y tocar música por su cuenta desde los 4 años.

A los 17 años, su talento lo llevó a dirigir una orquesta de 22 integrantes en la radio mexicana. En un documental sobre su vida y obra, el compositor Armando Manzanero cuenta que Esquivel musicalizaba las noches de la Ciudad a las 8 de la noche en la XEW, donde en el Estudio Azul tocaba en vivo para el programa de revista del Panzón Panseco. Todo casi a través de la improvisación. En cuanto a sus estudios académicos, Esquivel se graduó en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica del IPN, donde adquirió el conocimiento necesario para demostrar su creatividad a través de nuevas técnicas de composición y grabación.

Su estancia en México fue corta. Arregló piezas clásicas como “Bésame Mucho”, “La Bamba” y "La Bikina". Las Tandas de Juan Garcia Esquivel, parte de su discografía mexicana, narraba al igual que otros artistas como Pérez Prado en su época el acontecer de la vida citadina en canciones como “Goya Universidad Rock And Roll”, “Politécnico Rock And Roll” (representando a las dos casas de estudio más importantes del momento) y su versión de “Capullito de Alheli”.

A finales de los años cincuenta, la subsidiaria norteamericana de RCA Victor -disquera a la que pertenecía en México- lo llevó Nueva York para grabar el primer álbum con sonido estereofónico, un recurso de grabación novedoso para la época en la que la música pasaba de lo monoaural a lo bidimensional, esto es, cuando el sonido pasa del oído izquierdo al derecho y viceversa.

Entrevista Juan Garcia Esquivel (1968) - Bob Wilkins Interviews Hollywood

La estereofonía y el sonorama

La experimentación de Esquivel fue tal, que en sus grabaciones incluyó arreglos onomatopéyicos, calificativo que hace referencia a la representación de sonidos ambientales, naturales y actos no discursivos como "Pom! Pow! y Paz!", como en las historietas y caricaturas de aquel entonces. El mexicano jugaba con la instrumentación de las trompetas y guitarras eléctricas, instrumento de moda en aquella época que fue reconocido más por el rock and roll que por el movimiento lounge, del cual era uno de los representantes.

Los álbumes Infinity In Sound Vol.2, Latin-Esque y Other World Other Sounds fueron obras en las que trazó su legado. De acuerdo a The New York Times, la “textura de su musicalidad” en la que se puede escuchar un juego de ping pong sonoro entre oreja y oreja, los arreglos instrumentales son característicos en estos discos: los deslices de la guitarra, su manera de incluir el xilófono y su manera de tocar la ondiolina (teclado popular de aquella época) fueron parte esencial para la creación de “nuevos sonidos de otros mundos”. A esta forma de componer, el mismo Esquivel y sus productores comenzaron a llamarle sonorama.

Durante su estancia en Estados Unidos, Esquivel compuso un catálogo innumerable de jingles y de temas para programas de televisión como Los Dukes de Hazard, Guardianes de la Bahía, Dallas, entre otras series populares de Universal Studios. Después de algunos años que pasó componiendo piezas para la cadena norteamericana, Esquivel regresó a México en 1979 para trabajar en el show televisivo infantil, Odisea Burbujas, para el que compuso toda la música.

Los noventa y su legado

Después de una década casi muerta para el músico, en los años noventa su ex-manager, Irwin Chusid, recopiló en un álbum llamado Space-Age Bachelor Pad Music, algunas de las canciones más destacadas del músico mexicano. Esto abrió paso para que la música lounge o “de fácil escucha”, tuviera un resurgimiento importante, lo que también significó el redescubrimiento de la obra de Esquivel. Músicos mexicanos de esa generación, como Camilo Lara, tomaron inspiración de su obra para proyectos como el Instituto Mexicano Del Sonido.

Incluso, artistas internacionales que surgieron en esa década como Stereolab, nombraron a Esquivel como una fuerte influencia de su música muchas veces nombrada como avant-pop, post rock y electrónica.

Juan García Esquivel fue uno de los primeros mexicanos en destacar en Estados Unidos, donde según declaraciones de músicos como Camilo Lara y Carlos Icaza, fue bien recibido a comparación de México, debido a que su música era “demasiado” experimental o “loca”.

Aunque en la memoria colectiva no se le reconozca como a figuras como Agustín Lara, quien era más cercano al pueblo mexicano, Esquivel tiene un lugar importante en la historia de la música mexicana pues fue un músico adelantado a su época y vislumbró sonidos que nunca antes de habían descubierto.

Conseguir música de Esquivel es muy costoso. En los años noventa, un álbum del músico podía llegar a costar entre 300 y 800 dólares, un precio alto debido a las copias perecederas que existían. Hoy en día, con la llegada de nuevas plataformas para escuchar música, el catálogo musical ya está disponible en algunas como Spotify. Escucha a continuación una playlist que celebra los 100 años del natalicio de Juan García Esquivel:

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